Acabo de leer el artículo ¿Cuba con Coca Cola?, sobre el trabajo por cuenta propia en Cuba. Viví en la Isla desde 1995 hasta el 2001 y esta lectura me ha permitido conocer los antecedentes de los mercaditos donde pudimos resolver mil situaciones (continuaban "perdidos" muchos productos de primera necesidad como el calzado) y conocer a estupendos artesanos y artistas. En el mercadito del Malecón me comí los mejores bocaditos de pierna de puerco que se podían encontrar en La Habana. Algo poco normal en la ciudad. Pero alguien debió pensar que eso lo podía hacer también el Poder Popular o la organización estatal correspondiente. Y así fue: dicho y hecho. Desaparecieron los mejores bocaditos de la ciudad y se ubicaron los puestos estatales en su lugar. Tremenda pena es lo que tuve, de verdad. Pero, ¿por qué algo que funciona bien, que es un placer para los trabajadores del mercadito, para los visitantes, para los turistas, debe desaparecer? ¿Acaso esos trabajadores estaban acumulando cantidades multi-hiper-millonarias? Creo que no.
La cuestión es que en la Isla no es fácil nada de lo que en cualquier lugar del mundo es absolutamente normal. Desde China hasta las tierras australes, desde Portugal a África, Oriente Medio, Asia, o cualquier otro lugar, el mercado, el comercio del trabajo artesanal es algo absolutamente normal. Pero en Cuba, algunas cosas no son nada fáciles. Aunque cada vez más y en más lugares las cosas no están nada fáciles. Corren malos tiempos.
Atentamente, Elisa Luna |