Cartas
www.cubaencuentro.com Viernes, 05 de diciembre de 2003 www.cubaencuentro.com

Encuentro en la Red agradece los comentarios, inquietudes y críticas de sus lectores. Las cartas no deberán exceder las 200 palabras e incluirán el nombre y la ciudad del remitente. La redacción se reserva el derecho de editar o resumir los textos.

Ante todo felicitaciones por el inmenso aporte que representa la emisión digital. Reciban mi estímulo para que continúe inagotable el nivel creativo en esta etapa de la lucha y que debiera perdurar aun después de logrados los anhelos de los cubanos.

Dado que sigo con avidez las noticias sobre nuestra Tierra en esta página, es que me atrevo a sugerir que no debiera aparecer como titular ningún artículo que no fuera sobre la actualidad o asuntos de Cuba como tema central. Me refiero en concreto a la publicación de La guerra de las antenas, que se dedica a los asuntos venezolanos.

No escapa a mi atención lo vinculado que está el tema, pero a pesar de ello da la impresión de que no hay noticia, opinión, comentario, etc., más importante en nuestro país. Considero que nuestra realidad tiene tantas urgencias que debieran sobrar los artículos, noticias, proyectos, etc., para cubrir un titular de cabecera (si no es así mal andamos). También "parece" que se baila al ritmo de los medios del gobierno, que se han convertido en voceros de los hechos de aquel país.

No soy experto en la materia, pero sinceramente me quedé con ganas de algo sobre asuntos cubanos.

Jorge L. Garrote,
España

EnviarImprimir

No puedo estar más en desacuerdo con el desproporcionado elogio a Villalobos, en el artículo Diálogo con Joaquín Villalobos, un individuo que pasará a la historia como el asesino del poeta Roque Dalton.

Elogiable sería de no tener sobre sí tan abominable crimen, uno entre otros muchos de seguro. Desconozco si en La Habana, donde la información llega a cuentagotas, sepan que Villalobos reconoció erigirse en fiscal que condenó a Roque a la muerte. Que después haya pedido unas muy oportunas disculpas no lo exime de su comportamiento malvado y extremista.

Miguel A. Sánchez,
Long Island, Nueva York

EnviarImprimir

¡Por fin!, se están dando cuenta de lo que hasta un niño de meses sabe en cualquier barrio de Cuba: los ex asesores, militares claro está, de Raúl y Fidel, así como los viejos comandantes, sus familias y allegados ya controlan las zonas emergentes de la economía cubana —Turismo, Comercio Exterior, Biotecnología y Tecnología, principalmente—, las mismas que empujarán la transición en los próximos años, con o sin Castro en el poder. No se engañen: todo estuvo muy bien pensado desde antes de la Sierra Maestra y hay que reconocer que, hasta ahora, les ha salido bien. No duden de que verán a los Mas Canosa y a los Díaz-Balart negociar con los Castro ese feudo riquísimo que se llama Cuba. Encuentro…   seguro estará allí cuidando que así sea, digo, si Fox News no se lo traga antes.

Hasta la vista baby,

R. Fronesis, desde las ruinas habaneras

EnviarImprimir

Acabo de leer el artículo Náufragas, suicidas y rehenes y estimo desacertado una buena parte de su análisis.

Por citar algunos ejemplos, Suecia y Japón se destacan por su alto índice de suicidio, siendo sus realidades muy diferentes a la nuestra. Por lo que este tema requiere un tratamiento más sosegado.

Otro tema mencionado es el acoso a la doctora Hilda Molina Morejón, quienes la conocimos de cerca o lejos sabemos que es mejor mantener su nombre al margen. Ella sometió, mientras poseía el poder otorgado por la dictadura y sus malas artes, a sus compañeros a humillaciones muy crueles. Estimo que merece respeto, pero no es ejemplo de científica ni de demócrata.

Desde Barcelona, un saludo

Iván

EnviarImprimir

Soy un lector habitual de los escritos de Alejandro Armengol, pues considero que en cada tema expone claramente sus puntos de vista y los basa en hechos mostrados con la mayor objetividad. Sin embargo, en su último artículo, El clóset político, hay una sugerencia y una afirmación, que, en el caso de la primera, me parece totalmente innecesaria y ultrajante, mientras en la segunda me sorprendió, pues nunca había oído esto más que como chisme.

Me refiero —en el primer caso— a una referencia de la relación existente entre Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro y quienes, según el autor, "exploran una caracterización más ambigua o invertida" entre ambos. Cada quien tiene la posibilidad de ver en cualquier relación lo que esté más acorde con su forma de entender la vida, pero que un autor serio le dé cabida en un artículo me parece realmente inconcebible.

El segundo, es la declaración explícita sobre la homosexualidad de Lezama Lima, de la que el autor debe tener un claro conocimiento, pues en este caso no se hace eco de lo dicho por nadie, es una afirmación. Al leer esto me comuniqué con un amigo que vive aquí en el sur de la Florida, y que gracias a su amistad monseñor Gaztelu conoció a Lezama y a los demás miembros del Grupo Orígenes, y le pregunté sobre este aspecto de la vida de Lezama. Su respuesta fue: "si hubiera sido homosexual es muy difícil que no se hubiera sabido, pues otros que colaboraron con Orígenes lo eran y se conocía mientras que de él nunca se dijo, pero además existe más de un capítulo de su vida que elimina dudas al respecto".

Quiero dejar aclarado que en general considero el artículo acertado en su análisis de la relación homosexualidad/régimen, pero quería dar mi opinión sobre estos dos aspectos.

Un saludo,

Carlos Hernández,
Miami

EnviarImprimir

Buscando deshacer el entuerto de su artículo anterior, Rafael Rojas ha escrito Oposición y embargo, donde nos avisa que quien se oponga al levantamiento del embargo "reproduce especularmente la mentalidad totalitaria" de La Habana oficial. En Miami, sólo tenemos la "irracional pasión anticastrista" proveniente de "la amargura, el sufrimiento o el rencor", o un "cálculo de beneficios pragmáticamente asumido". No hay espacio por acá para el pensamiento político racional o el patriotismo: parece quedar todo eso en México, donde Rojas es su guardián.

Sin embargo, los hechos son testarudos, aunque no se les haga caso. Rojas puede remitirse a la entrevista que Barbara Walters realizara a Fidel Castro en tiempos de Jimmy Carter, para entender lo qué piensa Castro sobre el embargo. Discutir sobre el embargo en este momento —a favor o en contra— es hacerle el juego al castrismo, desde cualquier punto de vista: este ha sido el caballo de batalla castrista en los últimos diez años. Y discutiendo sobre él, se hace a un lado discutir sobre el feroz bloqueo del régimen contra la población cubana en estos 45 años.

Sólo en los últimos diez años el embargo ha sido punto central de discusión, como quiere Castro: hágase un análisis de contenido de la prensa oficial cubana en los 43 años de totalitarismo: guerrillas latinoamericanas, internacionalismo, "el hombre nuevo", Angola, la "eterna amistad" con los países comunistas, Vietnam, los 10 millones, la "institucionalización", la deuda externa, la "rectificación de errores", los No Alineados, la potencia médica y muchos otros temas fueron mucho más recurrentes hasta 1992 que el embargo.

El embargo no es "una sanción unilateral, que forma parte de la política exterior de un Estado democrático y una potencia hegemónica" con "carácter imperial y punitivo", como afirma Rojas, sino la respuesta del gobierno de Estados Unidos a la confiscación sin compensación de las propiedades norteamericanas y las acciones agresivas del castrismo contra Estados Unidos. ¿Han cambiado las condiciones?

Al no estar en las alturas intelectuales de México, como Rafael Rojas, sino en los llanos de Miami, no logro ver el "proceso virtualmente constatable" que se menciona, sino el incremento de la represión, el inmovilismo y la miseria. Por eso razono más instintivamente: si Castro condena el embargo, yo lo apoyo. Y si Castro lo apoya, yo estoy en contra. Si le interesa discutir sobre eso, a mi no; pero si no le interesa, entonces yo discuto. No necesito tantos argumentos ni tiempo. Ni tampoco necesito bailar con la música de Castro discutiendo sobre embargos mientras los cubanos agonizan.

Pretender que el levantamiento del embargo "aceleraría la transición a la democracia en Cuba", como dice Rojas, tiene más de sofisma que de eufemismo. Y, por supuesto, ninguna evidencia que lo apoye. ¿En Cuba desapareció la democracia a causa del embargo? El embargo es el pretexto castrista de hoy: de no haber embargo, algo ha de inventarse. Se trata de permanecer en el poder a toda costa. En este tema podremos parafrasear a Galileo para referirnos a Castro: "Ni sin embargo se mueve".

Eugenio Yánez-González

Referencias
Los poderes autistas (RAFAEL ROJAS)
EnviarImprimir

En el artículo ¿El camino de la demagogia? se hace un análisis detallado y necesario de la actitud de aquellos que atacan el Proyecto Varela y a su principal animador, Oswaldo Payá. Sin lugar a dudas nadie tiene la obligación de coincidir con los postulados del Proyecto Varela o con la estrategia que ha seguido el Movimiento Cristiano Liberación, pero de esto a los ataques que se hacen por algunos y la contraposición de los que en Cuba luchan o cumplen injustas penas de cárcel por lograr la democratización del país, destacando a unos por encima de otros con el único fin de minimizar a una parte de estos —muchos de los 75 encarcelados cuando la ola represiva de inicios de año purgan hoy largas cadenas de prisión sólo por haber sido gestores del Proyecto Varela—, no es ético, ni justo y hace quedar en una postura muy precaria a los que han tomado ese camino.

Un saludo,

Carlos Hernández,
Miami

EnviarImprimir

Los Voluntarios ha conseguido lo que su autor atribuye como objetivo a los firmantes del Proyecto Varela, que "como el proyecto original de 1823, pretende, en definitiva, 'desvoluntarizar' la sociedad colonial". Las cartas y el artículo de réplica así lo demuestran. Con respecto al último, su autor ha reaccionado con demasiada agresividad y tomando por las hojas la perspectiva del artículo, que no creo que sea eminentemente historicista, sino más bien simbólica. Más que trabajar con datos estadísticamente rigurosos, el artículo de Díaz de Villegas se vale de esa figura histórica para traer a colación lo relativo de la "voluntariedad" como concepto y cómo la nuestra puede convertirse en "sociedad de "voluntarios".

En cuanto a lo de la justicia, también se ha pecado de ser demasiado literales al leer el artículo, pues se apela a la manera en que la historia, la tradición, juzga a esas personas. Es cierto que en Cuba ya las personas tienen bastante con ser oprimidas, manipuladas, politizadas a la fuerza, pero ello no quita que, por otra parte, sea oportuno denunciar el proceso por el cual cada vez les importa menos la ética, la carga moral de sus actos. La inercia, el escepticismo y la desidia han terminado por vencerles y se aprestan a agitar banderitas aunque más tarde, en la soledad de sus casas, renieguen de ello.

La acusación al régimen por convertir a los cubanos en autómatas indolentes e irresponsables, está clara en el artículo de Villegas, por lo que no veo que tenga lugar la comparación con la acusación a los alemanes por la conducta de Hitler o a los italianos por la de Mussolini. Su posición no es la de establecer la discordia entre los cubanos, sino de poner sobre la mesa el modo en que muchos cubanos son los que sí atizan el desacuerdo, el rencor y los ánimos de venganza entre sus hermanos. El paternalismo de una actitud que "hay que perdonarles porque son víctimas", puede ser tanto o más nocivo que cualquier crítica, como la de Los Voluntarios. Estar en Cuba, sufrir las penurias, las amenazas, el terror y la manipulación del régimen no hace a nuestros hermanos iguales. Y esa fuerza, "la peor, la más bruta y vulgar" según Fernández, necesita ser diferenciada y colocada frente a su cobarde actitud. El presidente del CDR no siempre es bruto o vulgar, el chivato que denuncia al compañero o envía anónimos, el colaborador de la policía, el infiltrado entre los periodistas independientes, no son brutos, vulgares ni manipulados en todos los casos: son voluntarios. Si la historia prefiere obviarlos al hacer las cuentas, pienso que sería mejor hacerles ver que su cobardía no va a diluirse en la reconciliación, pues la impunidad podría hacerlos nuevamente fuertes.

Gracias,

Ana Soler,
Nueva Jersey

Referencias
¿Con el manipulador o con la víctima?
EnviarImprimir

Mis felicitaciones a ambos autores por tan concienzudamente hablar de temas legítimos, respecto a Los Voluntarios. Aunque es cierto que gran parte de los cubanos en la Isla se adaptan al sistema para sobrevivir, como es normal, también existen otros cubanos que se extralimitan, y son participes de crímenes a la humanidad, como Ramiro Valdés, el ya difunto Barba Roja o José Morales Mesa, ajusticiado por células clandestinas en Cuba en los años setenta, y en la actualidad Roberto Robaina, Carlos Lage y Felipe Pérez Roque. Su comportamiento vil les otorga el título de Voluntarios, pues los son meritoriamente. Combinando estas cualidades a las de autistas, no nos queda más remedio que concluir, inevitablemente, no habrá transición pacífica en Cuba. Gradualmente, se radicalizará la oposición en Cuba al punto de una guerra civil, para de una vez eliminar todo vestigio de caudillismo y esclavitud. Para Encuentro en la Red mis más afectuosos saludos por tan digna publicación. Porque Cuba y los cubanos seamos libres pronto.

Carlos Delgado,
Miami

Referencias
¿Con el manipulador o con la víctima?
EnviarImprimir

He decidido escribirles unas líneas para discrepar del artículo Los poderes autistas, de Rafael Rojas. Quiero comenzar recordando que la democracia en EE UU es una falacia. El Congreso y la opinión pública pueden disentir de sus directrices, pero no ejercer en la praxis un cambio en la política unidimensional de un gobierno que históricamente ha demostrado la voluntad de no tolerancia para con los modelos sociales discordantes con el suyo.

Creer que la opinión pública en las llamadas democracias occidentales cambia el status quo, es una ingenuidad. Darle esa suprema importancia al sector ultraderechista del exilio cubano es un infantilismo; por supuesto, que vociferan y legislan con ímpetu, pero no al punto de secuestrar a un gobierno que en el fondo los utiliza y subestima por diferentes razones: ellos constituyen el eco activo del gigante. El lobby cubanoamericano no tiene la autoridad y hegemonía del judío, que es capaz de provocar guerras e intervenciones.

Cuando se habla de que el gobierno cubano no está interesado en que le levanten el embargo, la seriedad del artículo pierde objetividad. No fue el gobierno cubano quien provocó el derribo de las avionetas, ni tampoco el que secuestró al niño Elián. Exhorto al análisis serio y agudo, buscando causas empíricas y no efectos abstractos.

Alexis Figueredo,
Miami

EnviarImprimir
   
 
Editoriales
Sociedad
Cultura
Internacional
Deporte
Opinión
Desde
Entrevista
Buscador
Cartas
Convocatorias
Humor
Enlaces
Prensa
Documentos De Consulta
Galeria
Galeria
Revista
Revista
Ediciones
 
Nosotros Contacto Derechos Subir