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Me parece buena la idea del compañero Alfredo Guevara. Llevo ocho años en mi exilio barcelonés, he visto pasar por la casa y restaurantes de amigos y conocidos a un innumerable número de trabajadores de la revolución, funcionarios, empresarios y diversos altos cargos (algunos muy altos). He sentido vergüenza de sus borracheras, despilfarros y limosneos.
Alfredo cuenta conmigo, colaboraré en el CDR, enviaremos, a no se quién, nuestros informes, porque el que no corre, vuela.
J. Cárdenas |
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El hecho de que un gobierno silencie, ignore y pretenda eliminar de su memoria histórica la existencia de un premiado intelectual de magna importancia para las letras, no sólo de su país sino del mundo hispano en su conjunto, es una canallada y una vergüenza que exige la más profunda crítica —en voz alta— y que no puede ser callada, ni siquiera en aras de "no seguir desgarrando las heridas de una Nación".
Demasiado se ha callado, demasiado hemos callado quienes vivimos en la misma época en la Isla. Las heridas de la Nación no se van a curar con el silencio. El silencio de los corderos no ha hecho sino empeorar el cáncer intestino, la hemorragia interna que sufre nuestra patria.
Desgraciadamente, la triste noticia de la muerte de Guillermo Cabrera Infante está estrechamente relacionada con la mezquina política cultural selectiva del régimen cubano. Por ello, es francamente imposible referirse a lo uno sin mencionar lo otro. No se trata de politizar fortuitamente, de "empobrecer y erosionar los márgenes de neutralidad que a gritos solicita la literatura". No. Se trata de criticar (una crítica imprescindible: deber ciudadano) la total falta de civilización y de ética elemental que padecen los gobernantes vitalicios de Cuba.
Julián,
Alemania |
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El artículo El que quiera azul, que pinte, con una prosa muy elocuente, aduce que "nos cuesta" salir del impasse histórico actual en Cuba.
Los cubanos no somos cobardes, pero no tenemos una vocación de "kamikaze" porque somos muy individualistas. Contraria a la desesperante realidad que viven los palestinos e iraquíes, nosotros los cubanos no nos convertimos en bombas humanas, porque es factible emigrar y obtener alivios económicos para uno mismo y los que quedan en Cuba.
Aunque se difiera de las razones y el método que usan en el Medio Oriente para lograr concesiones de los israelitas o del ejército americano en Irak, no se debe despreciar a aquellas personas que, bajo el fanatismo, ofrecen sus vidas para obtener un cambio favorable de las circunstancias.
Carlos Delgado,
Miami |
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Aunque soy un gusano inveterado que lleva casi dos generaciones en su exilio catalán, la resolución número 10 del MINTUR cuenta con todas mis simpatías. A partir de ahora pienso constituir un CDR en mi casa barcelonesa y fotografiar a todos los cubanos invitados por empresarios y políticos catalanes e informar debidamente al MINTUR y al MININT.
Pongamos por ejemplo a mi vecino, un empresario hotelero catalán que lleva gastadas 60 millones de las antiguas pesetas intentando construir hoteles en Marina Hemigway. Ibrahim Ferradaz le prometió que Castro le dejaría construir sus hoteles, y para regocijo de media Habana se lo creyó. Desde entonces ha invitado a Barcelona a cientos de funcionarios, a los que invita a comer y cenar en el mismo restaurante que yo frecuento en el popular ensanche izquierdo de Barcelona.
Después iré con mi cámara en ristre a una "casa de barrets", como se dice en catalán, en donde trabajan unas 8 cubanas impresionantes que cuentan con "beca" y con "Permiso de Residencia en el Exterior". Estas cubanas no te explican los fundamentos de las "batallas de las ideas" por menos de 300 euros, por lo que calculo que deben estar preparándose su alcancía para los días lluviosos.
Espero que otros cubanos colaboren con mi CDR. Tenemos que ayudar a que la revolución no se corrompa por las malas artes de los extranjeros.
Alfredo Guevara,
Barcelona |
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Resulta desconcertante y triste que ni un solo columnista de este diario digital, dentro del luto póstumo a Cabrera Infante, haya mantenido al menos una cuota mínima de abstinencia al matiz político a la hora de consagrar un criterio o réquiem por el autor de Tres tristes tigres. Inconscientemente, empobrecen y erosionan los márgenes de neutralidad que a gritos solicita la literatura cubana.
No es menos cierto que el pensar y actuar del fallecido escritor estuvo marcado política e ideológicamente, pero su obra y legado literario están más allá de su filiación expedita. Hay obras que están por encima de sus autores y la subjetividad a la hora de un enjuiciamiento o análisis póstumo es bastante estéril, especialmente, cuando el horizonte cubano destella tanta discordia.
Tanta crítica hacia el gobierno cubano por sus omisiones, censura y marcada ortopedia literaria, sin embargo, sus oponentes "conciliatorios", reinciden en desgarrar las heridas de una Nación.
En mi opinión, muy humilde además…, simplemente murió Guillermo Cabrera Infante, un virtuoso de las letras cubanas. Lo demás son discusiones de avenidas angostas.
Alexis Figueredo,
Miami |
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Hace algunos años, descubrí, en casa de un amigo, La Habana para un infante difunto, lo devoré con satisfacción. No sabía quién era aquel infante.
El libro circuló por las manos de muchos de mis amigos, y me pasaron, a su vez, otros.
Sentí vergüenza propia y ajena, de no conocer a la mayoría de nuestros escritores en el exilio o en el ostracismo.
Años después me radiqué en España, e intenté acudir a alguna presentación de Guillermo Cabrera, estrechar su mano y decirle que, a pesar de la censura, sus libros circulaban por su Habana. Yo había puesto mi granito.
Me quedé con las ganas, y la pena. Mis respetos al maestro.
J. Cárdenas |
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Si García Márquez escribió Cien años de soledad, a Cabrera Infante le tocó vivir cuarenta. Sólo su amantísima esposa y su fiel pluma le acompañaron en el frío y neblinoso Londres, sentando un inigualable precedente para las futuras generaciones de escritores cubanos.
Si, como escribe La Jiribilla, "…lo mejor de su obra pertenece al patrimonio literario de la nación cubana, a su cultura y a quienes la defienden frente al acoso y la mentira", ¿no sería justo que tal institución lanzara la iniciativa de otorgarle, póstumamente, el Premio Nacional de Literatura? Uno de los tres cubanos con el Premio Cervantes, y el que mejor "retrató" la cubanidad y su entrañable Habana, ¿no merece tal distinción?
Si, como sentenció Martí: "Honor a quien honor merece", ¿no es hora de hechos y no de hipócritas frases?
Jaime Blas
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Excelentes tributos a la memoria del escritor Cabrera Infante los artículos Su patria eran las palabras y Bolero para Caín. Al mismo tiempo, resultan patéticos algunos testimonios de intelectuales que viven en Cuba, cuan genuflexos se comportan hacia la tiranía castrista, esa misma que pretende borrar de la memoria cultural de Cuba a los intelectuales "políticamente incorrectos", la misma que censura a diestra y siniestra la creación artística en nuestro país, si no se pliega a sus mezquinos intereses político-ideológicos.
Pues bien, poco a poco la noticia de que ese gigante de las letras cubanas ya se ha ido de este mundo, se ha diseminado en la opinión pública nacional a pesar del mutismo de la seudoprensa oficialista.
Para Guillermo Cabrera Infante sea la gloria por siempre. Grande por derecho propio de la literatura cubana y universal. Merito doble por su excelente obra y por su imperecedero amor a la Patria de todos los cubanos.
Francisco,
La Habana |
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En el año 1985 visité la ciudad de Londres como turista y llevé conmigo un ejemplar de La Habana para un infante difunto. Pensé en mi inocencia que solamente con consultar la guía telefónica podía establecer contacto con Cabrera Infante y conseguir su firma.
Mis parientes y amigos se burlaron de mi. ¿Cómo iba a creer que un escritor de la importancia mundial de GCI iba a reconocer mi existencia?
Se equivocaron. La señora Miriam Gómez y GCI fueron muy amables conmigo. Nunca volví a verlos, pero siempre estaré agradecido.
Steven Spielberg es un imbécil. Decir que las horas más importantes de su vida son las ocho horas que pasó con un tirano. Mi media hora con una de las grandezas de las letras hispanas vale mucho más.
Si la señora Miriam Gómez llega a leer estas líneas, mil gracias por el cariño que me demostraron.
Carlton Solomon,
Miami |
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Documentado, certero, oportuno y singularmente analítico para comprender la personalidad de Cabrera Infante. Eso y mucho más es el artículo Para un Infante difunto, que nos acaba de entregar en estas páginas su autor. Gracias.
Miguel Antonio |
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