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Gracias al autor de Yo soy un hombre apolítico (de donde crecen raquíticos) por ayudarnos a los cubanos de acá, a reír y reflexionar sobre la tragedia que sufrimos desde hace 46 años. Lo único que deseo criticarte es la falta de ortografía con que escribes el cargo militar del dictador, es imperdonable que no sepas que desde hace mucho se escribe Coma-Andante.
Francisco,
La Habana |
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Enrisco: Qué fácil es escribir así y criticar con esa fuerza… desde Nueva Jersey. Ponte en los zapatos del director de Monte Rouge (por supuesto, viviendo en Cuba), ¿qué habrías dicho tú acerca del Valiente (la mayúscula es intencional) documental?
Raúl Ávila,
Ottawa
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Lo que Fidel le está haciendo a la doctora Hilda Molina de no dejarla salir del país para conocer a sus nietos y estar con su hijo y su nuera, es un botón de muestra más de cómo este siniestro personaje se siente dueño y señor de todos los cubanos, aun de los que hemos logrado escapar del feudo personal en que ha convertido a nuestra pobre isla desde 1959.
Es muy importante que el mundo conozca esto para que reflexione y medite, sacando sus propias conclusiones.
Excelente el análisis de Carlos Alberto Montaner sobre el fracaso del comunismo, mis felicitaciones.
Baltasar Martín,
Miami
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Acabo de leer la segunda entrega del artículo El totalitarismo y la naturaleza humana: Cómo y por qué fracasó el comunismo, y pienso que nos deja un balance muy positivo. Sobre todo porque es muy difícil explicar algo que todo el mundo sabe, aun apoyándose en sólidas y enjundiosas referencias. Difícil también porque cada lector será proclive a adjudicarle a este hecho evidente sus propias razones y experiencias… y los cubanos estamos saturados de ellas desde una praxis tanto personal como colectiva, sumada a factores cronológicos, puesto que en dependencia del tiempo pasado bajo esa caricatura de sistema político-económico, se podrán añadir más desatinos a la lista. Sin embargo, para nosotros todas las versiones convergen invariablemente hacia el hecho de que la verdadera razón de intentar aplicar tal engendro en Cuba se origina en el convencimiento gradual de un gangster devenido en caudillo de que ese era el único camino para lograr y mantener el poder absoluto. Sin restar un ápice al válido análisis generalizador del señor Montaner, no hacen falta en nuestro caso Bohm-Bawerk ni von Mises para demostrarlo, porque sencillamente la versión isleña de Tirano Banderas no fue ni ha sido comunista, sino alquimista en la transformación de la mentira en un producto parcialmente real que al no serlo totalmente sólo acumula fracasos en su práctica. Todo análisis concienzudo del tema se reduce hoy a evaluar su discurso del 8 de marzo. ¿Hará falta una prueba más sólida que la clase magistral impartida por un anciano de 78 años a las mujeres cubanas sobre la necesidad de poner los frijoles en remojo desde el día anterior para mejorar la economía del país? ¿Qué pensaría Bohm-Bawerk de la venta de una olla arrocera por núcleo tras 46 años de proceso marxista-leninista?
Rodolfo Monteblanco,
Canadá
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Bravo por Enrisco. Como siempre poniendo el dedo en la llaga, y restregándolo para que duela. Siempre he oído y leído, en las entrevistas a cuanto humorista existe, que el humor es algo serio, que el humor es una muy buena forma de entretenimiento y denuncia al mismo tiempo, y ahora sale Del Llano diciendo que no creía que lo fueran a tomar en serio. ¡Basta ya de tanta doble moral!, si seguimos así aquello durará mil años.
Aunque entiendo a Del Llano, no debe tener deseos de participar en las Juegos Olímpicos que piensa organizar Enrisco.
Nada más espero, si algún día decide salir del país definitivamente, no cambie de opinión y se mantenga apolítico como hasta ahora, pero tendrá que aprender albañilería u otra cosa, porque del humor no creo pueda vivir de forma tan apolítica.
Muchas gracias al autor, por saber decir las cosas sin meterse en problemas…
José A. Fernández,
México
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Enrisco: Votaré por ti para presidente, solamente debes cumplir con la última promesa hecha por el comandante, 100.000 ollas eléctricas para las mujeres cubanas.
Juro que soy apolítico.
J. Cardenas
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Me satisface leer un artículo como Un diálogo sobre el Diálogo. Comparto la opinión del autor de que no hay que esperar a la desaparición física de Castro para comenzar a ponernos de acuerdo sobre qué Cuba queremos mañana, aunque evidentemente Fidel es el gran obstáculo para la reconciliación. Hemos practicado por muchos años la intolerancia, la agresividad, el odio y la violencia. Pero practicar la democracia y la tolerancia es un proceso que necesita ser aprendido. La oposición y la disidencia cubanas están divididas, pero el propio gobierno cubano estimula divisiones, envidias y desconfianzas porque no le interesa una oposición puesta de acuerdo en puntos clave y trabajando unida por el futuro de Cuba. No le hagamos el juego.
Iván Ruiz,
Miami |
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Las emisoras extranjeras han estado reportando sobre las declaraciones que dieron algunos disidentes cubanos a las audiencias congresionales en EE UU. Lo que esas informaciones reportan es tan absurdo que de ser verdad uno se pregunta: ¿son estas personas realmente disidentes o agentes de la Seguridad del Estado?
Se dice que estas personas apoyan el embargo a Cuba y también las restricciones a los viajes de familiares y el envío de dinero desde Miami. ¿Puede eso ocurrírsele a alguien en sus plenos cabales, sobre todo si vive en Cuba? ¿A partir de qué realidad están actuando estas personas? ¿Les interesa la democracia a estos disidentes o sólo la caída de Fidel Castro?
Desde las posiciones que esas personas defienden, no sólo se está proponiendo más de lo mismo, lo cual no ha dado resultado, sino que, lo más peligroso, se olvida a aquellos a quienes se pretende representar, según ellas "al pueblo cubano". Este razonamiento es tan elemental que cuesta trabajo creer que personas que aspiran a dirigir Cuba en condiciones democráticas no lo hayan pensando. ¿Para quiénes realmente trabajan estos disidentes?
Ricardo Fronesis,
La Habana |
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Excelente la cobertura que hicieron sobre la muerte de Guillermo Cabrera Infante. Me gustó mucho el artículo de Juan Abreu desde Barcelona, donde pone el punto sobre las íes al decir que "la mayoría de los escritores cubanos se vende barato, por un permiso de entrada o de salida", cuando en todos los demás países, excepto Corea del Norte, esto es un derecho humano inalienable. Yo no soy escritor, sino ingeniero y promotor cultural, pero por escribir y publicar en contra de Fidel me han negado dos veces el permiso de entrada a Cuba. Sé que no soy el único, pero quisiera que el mundo entero supiera que los cubanos ni en el exilio podemos disentir del Coma-Andante, porque este nos castigará con la negación de dicho permiso de entrada, y no podremos ver a nuestros familiares enfermos o moribundos por última vez, como es mi caso. No me arrepiento de lo que he escrito, pero quiero denunciar el chantaje sucio que nos pretende imponer ese monstruo megalomaníaco, para que los que todavía lo admiran despierten de su ciega ensoñación.
Felicitaciones por su formidable revista, tanto en papel como digital.
Baltasar Martín,
Miami
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Demasiadas emociones encontradas en el artículo El que quiera azul, que pinte, y en la carta de Carlos Delgado acerca del mismo. Acaso el problema de todos los cubanos es justo que no podemos desembarazarnos de las emociones, para más racionalmente ocuparnos de la tragedia nacional. Esta misma emocionalidad nos ha llevado, paradójicamente, a que carezcamos de ella en su minimum necesario para resolver nuestros problemas. En la plaza Wenceslao, en Praga, explicaban cómo en la primavera de 1968 uno o más praguenses se habían inmolado por el fuego para protestar contra la invasión soviética y el totalitarismo per se. En tanto cubana, me sentí menos que nada: ellos fueron capaces de "darse candela" por un sentido político y altruista, y heme aquí, turista, oyendo plácidamente el recuento heroico. Individualismo —llamémosle así, o ausencia de civismo, o cobardía—. Sí, esas inmolaciones no lograron su cometido entonces, en 1968, podría objetarse. Pero estuvieron y están ahí.
Dice el artículo: "No nos caracteriza la vocación de kamikaze". Ciertamente, tenemos lo que nos merecemos. Aun si más de 30 años después, el coraje físico de los checos fue recompensado, de la misma manera que la irrupción del sindicato Solidaridad en tierra polaca cambió el panorama, incluyendo la elección de un Papa no italiano o la dirección que tomó Gorbachov, en buena medida obligado por Reagan. ¿Qué aprovechamos de esto los cubanos en nuestro favor?
Isis Wirth |
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