No es para asombrarnos la exhortación hecha por numerosos intelectuales "de izquierda" acerca del tema Cuba y los Derechos Humanos.
El argumento que esgrimen al reclamar que no se debe condenar al régimen de La Habana porque hacerlo es caer en el juego de Washington, es falaz y perverso. Porque a fin de cuentas los presos siguen tras las rejas y el sistema sigue reprimiendo a cuanto habitante de la Isla se le ocurra opinar de manera diferente a la que obligan "las orientaciones del Máximo Líder". Para ellos no es importante que haya presos por discrepar y oponerse, disentir y protestar. Esos intelectuales "de izquierda" gozan en sus países de todas las libertades "burguesas" que desean para si mismos muchos en Cuba. Su mezquindad militante llega a tal abyección que con su actitud niegan a otros congéneres el acceso a los mismos derechos que ellos poseen, sólo porque aquellos "no se oponen al imperialismo". Buen papel han hecho toda su vida. No se les conoce ni una sola crítica al gulag de Stalin y compañía, ni han derramado nunca una lágrima por los 3 millones de muertos de Pol Pot o por los de la Plaza Tienanmen. Eso sería mucho pedirles a quienes supeditan los derechos humanos a una militancia política, la de ellos. Los que piensan diferente no son seres humanos, ni valen una nota de solidaridad.
Hildemaro Montejo,
Weston, Florida
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