Cartas
www.cubaencuentro.com Lunes, 04 de abril de 2005 www.cubaencuentro.com

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Leo el artículo Un 'nuevo' concepto de honestidad intelectual y me pregunto si en Cuba no pasa el tiempo, si aquella isla no es en realidad una especie de limbo virtual y paralelo donde "el manifiesto", "el llamamiento" o "la carta de protesta" de hoy, son las mismas que las de ayer, pero que hoy firman los feligreses de turno.

Lo que mueve a estos intelectuales a "defender la revolución" es el antiimperialismo corriente, que al parecer es una razón más que suficiente para obviar deliberadamente la verdadera situación política y social en Cuba. Precisamente este fariseísmo es lo condenable en estos señores, y no su aversión al "norte revuelto y brutal", ya que se puede ser antiimperialista, pero saber reconocer que el carácter represivo y totalitario del régimen de Castro tiene poco que ver con su contencioso con el gobierno norteamericano, sino más bien con la imposición de un sistema ideológico, afortunadamente obsoleto, pero para los cubanos lamentablemente en vigor.

Es por eso que la honestidad intelectual de estos firmantes, a la que el autor se refiere en su artículo, se reduce simplemente al símbolo y a la pose izquierdista por naturaleza, que conscientemente o no, da al traste con la máxima recurrente de "el fin justifica el medio", y que los convierte de hecho en cómplices y no en defensores.

Manuel Bu Domínguez,
Viena

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He de confesar que no entiendo al autor de Chalabismo tropical y derecha decente. Utilizar la dialéctica de izquierdas y derechas en la realidad cubana es sencillamente, y con todos mis respetos, demencial.

Cuba no es un país de izquierdas ni de derechas. Cuba es sencillamente un régimen neofeudal, basado en la economía del "batey" o de la clásica colonia fabril del siglo XIX y principios del XX.

El fin del embargo sólo serviría para que el señor feudal ejerciese un mayor control sobre sus súbditos e incrementase los proyectos para realzar su megalomanía.

A todos los que defienden el fin del embargo unilateral de Estados Unidos le haría una pregunta: Castro ha decidido volver al marxismo-leninismo y eliminar cualquier iniciativa privada de los cubanos gracias a las enormes ayudas de Venezuela, Àqué sería capaz de hacer si se elimina el embargo?

Castro sólo afloja cuando no tiene dinero, cuando tiene dinero aprieta y empiezan sus proyectos descabellados, ya se sabe; Ubre Blanca, café Caturra, el Cordón de la Habana, Topes de Collantes, el queso Camembert, las gallinas, los conejos, la operación baluarte, la guerra contra los mosquitos, contra el Marabú, los diez millones, el internacionalismo, las ollas de presión, la Batalla de las Ideas, etc.

Concluyendo, que yo sepa el feudalismo no es de izquierdas ni de derechas. Lo de las izquierdas y las derechas surgió con el advenimiento de la ilustración, la burguesía y la revolución industrial. En Cuba no hay nada de eso desde hace casi medio siglo.

Marc Sellés,
Barcelona

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Coincido con el lector Galán en su apreciación sobre el artículo Chalabismo tropical y derecha decente. En este, como en otros artículos, el autor muestra una imparcialidad funcional o declarada, pero en la que siempre aparecen argumentos que la delatan como falsa. El compatriota Galán los apunta muy bien en su carta. Declararse partidario de la "unidad", el "reencuentro" y el "perdón" no rima bien con la idea de ir por el mundo repartiendo cartelitos de "derecha", "izquierda", etc., a los que alguno por ahí se puede ver tentado de sumar ese otro de "mafia" (sea de Miami o de Madrid, poco importa).

Hugo,
Toronto

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Bravo por el autor del artículo El admirable patriotismo de Chalabi, al defender el derecho humano de Cuba a ser liberada por EE UU como Irak y Afganistán y que las propiedades sean devueltas a sus verdaderos propietarios, algo que el autor del artículo Chalabismo tropical y derecha decente quiere negar. Sin justicia no nos merecemos la democracia. ¡Si Echerri es chalabista, que me pongan en la lista!

Orlando Cabrera,
Miami

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Se ve bien que los que piden guerra y bombardeos, como en Irak, para solucionar el caso cubano, viven fuera de la Isla. Aquí se siente el rigor de la dictadura de Castro, pero nos da miedo cuando sentimos los aviones de guerra. ¡Qué nadie hable por nosotros! Si preguntan aquí en la calle, la opción militar no la aprueba ni el pipisigallo.

T. M. Rodríguez,
La Habana

Referencias
El admirable patriotismo de Chalabi
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Ha llegado el momento de aunar esfuerzos y poner nuestros recursos en función de que se conozca cuál es la verdadera realidad de Cuba y quién es Fidel Castro.

Como cubano, pido encarecidamente a todo aquel que tenga un medio a su disposición; revista, periódicos, TV, etc., que desnude a ese oprobioso régimen que consume a Cuba día a día con el chantaje, la inmoralidad y la corrupción.

Pedro Pérez Arteaga,
La Habana

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Castro acaba de suprimir por decreto la industria azucarera. La turística va por el mismo camino, sólo hay que constatar el aumento desmesurado del precio de la visa de turista, de los pasaportes cubanos habilitados, los impuestos abusivos de entrada y de salida…

La devaluación del dólar parece ideada por Bush y afecta al turismo americano y europeo por igual. El turista en Cuba es como una vaca sagrada ordeñada por el Estado y por la picaresca. Un español me contó que había comprado cajas de habanos en una tienda legal en el aeropuerto y le habían dado el "cambiazo" vendiéndole habanos falsos de pésima calidad.

Ni los hoteles se salvan, los turistas raramente beben ron de marca, sustituido por ron de bodega. Los camareros y personal de servicio le inflan de tal modo la cabeza que vuelven convertidos en gusanos de los pies a la cabeza y le amargan la estancia.

Cuba no es destino ni agradable ni barato, a no ser que se conozca mucho el país, por lo que es previsible que el turismo decaiga espectacularmente en poco tiempo. Queda el turismo de alpargata europeo y canadiense, que no deja ni un quilo prieto partido por la mitad.

Dice Castro que desea volver al marxismo-leninismo y es obvio que el turismo le disgusta, sobretodo teniendo en cuenta que el 60% de sus importaciones proceden de Venezuela y son gratuitas.

Alfredo Guevara

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Arturo López Levy nos ilustra cada semana sobre lo que es la fuente de todos los males que se ciernen sobre el presente y el futuro cubanos: el embargo norteamericano. Algún malicioso podría argumentar que en semejante labor el autor no es un pionero o ni siquiera su principal representante, pues para eso bastaría sintonizar las mesas redondas de la televisión cubana. A tal malicioso le respondería que desde acá afuera es muy difícil sintonizar las mesas redondas. Y que López se expresa de manera más comedida y equilibrada que los panelistas de la televisión cubana. No es que me parezca que el embargo es especialmente eficaz ni que no vendría mal, luego de más de cuatro décadas de tratar de abrir una puerta a empujones, probar a ver si es que la puerta abre hacia afuera. Lo curioso es la persistencia del autor en calificarlo de inmoral. Si a la comunidad internacional le pareció perfectamente legítimo el embargo a la Sudáfrica del apartheid, no sé por qué empeñarse en ver la inmoralidad en el embargo a la Cuba de Castro. ¿Acaso un régimen represivo y excluyente es más legítimo que otro? El comedimiento y equilibrio de López no es menos curioso. Aquellos con los que no coincide son "un checo de apellido Pojar", un señor con "traje de bolsillos múltiples", o hablan desde el "realismo mágico" y son invariablemente acusados de ser de "derecha". Con los que coincide tienen nombres y apellidos y, al parecer, se saben anudar la corbata. Disculpe señor López que descrea de su imparcialidad; si me declaro agotado por su manía de andar repartiendo etiquetas a derechas e izquierdas, y si le digo que me parece tan contraproducente como el embargo al que no sin razón (aunque con argumentos defectuosos) critica. ¿Es que acaso ese espíritu reconciliatorio de que tanto se ufana sólo alcanza a los que usted considera (no menos arbitrariamente) de "izquierda"?

Carlos Galán

Referencias
Europa, la derecha y la magia de Birmania
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Apenas pude terminar hoy la excelente serie de artículos sobre el totalitarismo escritos por Carlos Alberto Montaner. Montaner, sin duda uno de los pensadores más distinguidos de nuestra cultura contemporánea, nos aporta un texto preciso y sobrio que debiera ser leído por todo cubano, en particular por quienes nos formamos desde una perspectiva marxista.

Con este breve ensayo el autor ha hecho una valiosa contribución a la necesaria reflexión conjunta y al diálogo sereno entre corrientes de pensamiento —liberales, social liberales, socialdemócratas, demócrata-cristianas y otras— que coinciden en su oposición al totalitarismo y pudieran ahora avanzar en identificar zonas de consenso respecto al futuro modelo de desarrollo que mejor responda a las necesidades de la Isla.

Agradezco a Carlos Alberto Montaner y a Encuentro en la Red por aportarnos estas valiosas reflexiones.

Juan Antonio Blanco

Referencias
El totalitarismo y la naturaleza humana: Cómo y por qué fracasó el comunismo (III)
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Dios no tira los dados, y todo tiene una razón en la vida; además, en Cuba hay un dicho muy cierto: "Dios castiga sin palos ni piedras".

Yo soy del criterio de que el final de Infiel Castro ya comenzó, con la drástica disminución de sus facultades mentales y las precoces muestras de locura senil que el mundo entero ha podido apreciar en sus tres últimos discursos, disertando una y otra vez sobre las ollas arroceras, de presión, el chocolatín y otros desvaríos culinarios.

Todo se paga en la vida, y él lo está pagando con lo que más le puede doler, que es la pérdida gradual de su verborrea y de su lucidez mental; no total, para que él mismo se pueda dar cuenta de lo que le está pasando, le dé un arrebato de impotencia y al fin logremos su baja técnica.

Creo que ese es uno de los mejores castigos que se ha ganado, aunque ya vendrán otros, como el repudio eterno de los cubanos del futuro.

Baltasar Martín,
Miami

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