La semilla de este disco fue un proyecto inicial con Mestre. ¿Qué pasó con ese trabajo?
Sí, fue un proyecto muy bonito, pero sonaba muy pop. Había trabajado con él en Cuba y estábamos en sintonía. Entonces dejé el trabajo en sus manos, no me senté a matizar y el resultado final fue un sonido excesivamente pop. Un sonido que podía defender, pero sentía que faltaban cosas.
Dadas las condiciones del mercado de aquí, si dices que vendes a un artista cubano, ese elemento no puede estar encubierto, o digamos, poco visible; apenas se distinguía. Era un proyecto pop interesante, pero difícil de colocar. El trabajo de mesa lo hicimos en Cuba y salió un trabajo excelente, pero con otra orientación que no era la que estaba buscando.
¿Alguien que viene de la nueva canción —preocupado por el refinamiento textual— no cae en la tentación, haciendo música pop, de tornar también más ligeros y superficiales los textos, en su pretensión de llegar a un público amplio?
Con este disco entro en otra etapa. Siempre me he planteado una poesía para la música, no sé si lo he logrado o no. Cuando trabajaba con el grupo Estado de Ánimo ya hacía canciones como La nueva fe, La Mona Lisa o Chico suave, que tenían un mayor índice de metáfora. En este disco he intentado que el lenguaje sea mucho más directo, aunque parezca o suene refinado. He tomado de la poesía y de la nueva canción, digamos de los paradigmas que tenemos en Cuba, pero intentando ser más directo y claro, recreando un lenguaje más coloquial que ayude a comunicar la canción.
En la poesía, quizás no me plantearía en un tema como Tómame así, decir, por ejemplo, "Te gusta mi cha cha chá que está bueno pa' gozar", donde estoy homenajeando a Santana y Tito Puente, aun siendo muy representativo del modo de expresión cubana y latina. Sin embargo, no tengo ningún reparo en utilizarlo. No podemos olvidar que las temáticas abordadas en estas canciones soy muy barriobajeras, son más de la calle, desde mi visión de lo que puede ser considerado marginal, por citar un elemento.
Han salido unos textos con menos militancia, con menos complejos. Esto, creo, viene del hecho de adaptarse a un mercado, de pensar en un mercado, en cómo pasear la música o la rumba por el mundo, cómo vestirla de novia. Viene de esa reflexión o de esa intención.
A lo mejor, estando en Cuba y con otro planteamiento estético, no hubiera dicho: "está bueno pa' gozar", pero ahora en otro contexto, con una sensibilidad añadida dentro de mi propuesta, veo factible expresar también esta forma. Quiero hablarle a la gente de aquí. Creo que he superado esa tensión que significa querer comunicarse con otro público que no es el de Cuba, que espera una metáfora interesante como la pueden estar haciendo Silvio o Santiago. En mi caso son otras expectativas, es otro contexto al que debo adaptarme, modulando el discurso en función de mis objetivos. |