Una novedad en esta época la va a representar el cine animado, con el excelente filme Vampiros en La Habana (1985), dirigido por Juan Padrón. Aunque no se trata de un musical, en esta película la música tendrá un peso muy importante en el desenvolvimiento y la caracterización de los personajes.
Compuesta por Egües e interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional, la banda sonora tuvo como protagonista al trompetista Arturo Sandoval —en esa época todavía miembro del grupo Irakere—. Las notas de Sandoval en Vampiros en La Habana forman parte del ideario sonoro de millones de cubanos por su calidad y limpio registro.
Temas y autores
En esta década destacó asimismo un músico, Edesio Alejandro, que comenzó su carrera en la música concreta y electroacústica con fuertes elementos de rock sinfónico. Alejandro desarrolló una serie de bandas sonoras con el director de cine Fernando Pérez, logrando una renovación en las formas del séptimo arte nacional de entonces, bastante estancado en lo que respecta al desarrollo de la programación en ordenadores y sus sonidos derivados. Clandestinos (1987), de Fernando Pérez, significó un comienzo verdaderamente brillante para Alejandro.
Otro estreno de lujo en cuanto a bandas sonoras se refiere fue Cartas del parque (1988), de Tomás Gutiérrez Alea, con música original de Gonzalo Rubalcaba, el mejor intérprete de jazz de su generación.
Histórico en las bandas sonoras de la gran pantalla, Leo Brower trabajó por esos años con Alea en Hasta cierto punto (1983). Y en una línea cercana a Brower se confirmó José María Vitier con el filme Cecilia (1981), de Humberto Solás.
Un ejemplo de pieza creada originalmente para cine en esos años es Ámame como soy, del cantautor Pablo Milanés, interpretada magistralmente por Elena Burke en la película Una novia para David (1985), de Orlando Rojas. Esta pieza ha trascendido la banda sonora del filme.
Hay otras canciones que, aunque no fueron realizadas para el cine, se han integrado de forma brillante en la dramaturgia del mismo. Es el caso de Veinte años, de María Teresa Vera, un tema del género habanera que se insertó perfectamente en la dramaturgia de Lejanía, realizada por Jesús Díaz.
Veinte años expresa, como no hubiera podido hacerlo otra, el desgarramiento interior de los personajes, que se habían marchado del país cuando el éxodo de Mariel y regresaban después de vivir por años en Estados Unidos. La mirada de la protagonista desde una azotea, tratando de recuperar La Habana que ha decidido abandonar, con el tema de Vera sonando en algún punto de su recuerdo, es un logro sin par.
Los Van Van hicieron también temas de corte popular para cine, como es el caso de la película Los pájaros tirándole a la escopeta (1984), de Rolando Díaz. Pero también hubo música popular en filmes que reflejaban la realidad más inmediata, como Plaff o demasiado miedo a la vida y Se permuta, ambas de Juan Carlos Tabío. |