www.cubaencuentro.com Miércoles, 26 de enero de 2005

 
   
 
¿A Castro le gusta el rock?
Nuevo disco de Athanai: un collage musical y textual concentrado en la fórmula 'rock+rap+pop'.
por DENNYS MATOS, Madrid
 

En 1997, Athanai Castro sorprendió al panorama del rock cubano más actual con su disco Séptimo Cielo, que abrió un abanico de posibilidades expresivas muy ricas. Sin embargo, esa riqueza que se vislumbraba en canciones suyas como Hora y Séptimo Cielo, o en 24 horas, del grupo Habana Abierta, entre otras, que prometían una potente salida del rock en aquel entonces, parece haberse esfumado habida cuenta de la sequía padecida por el género en estos últimos años.

Athanai

Después de un vacío de casi ocho años, en los que ha pasado de todo, Athanai vuelve a la carga con su obra A Castro le gusta el rock (2004), ya en el mercado. Un disco que se torna recopilatorio en la medida que, entre tantas maquetas (proyectos de discos) hechas durante todos estos años, es necesario una criba para intentar incluir lo mejor de todo un periodo.

Es por eso que no debe verse este álbum como el despliegue de ideas sobre un tema o asunto, compactando así todas las letras y la música o investigando, a partir de una visión con voluntad de generalizar. Más bien es todo lo contrario. A Castro le gusta el rock se decanta por una especie de rosario, un collage musical y textual que esta vez parece haberse concentrado en la fórmula 'rock (grunge)+rap+pop', con ambiguo resultado. Debido fundamentalmente a que la fórmula no funciona de la misma manera en los catorce temas que componen el disco.

En Habanero y Nirvaneando, e incluso en Tuve, el autor arranca con una clara sonoridad grunge, pero en el estilo de interpretación vocal se escucha el eco muy cercano de la Nueva Trova. Es cierto que en Tuve, luego de repetir la fórmula de las dos canciones anteriores, introduce después del comienzo ambiguo, un torrente expresivo más fresco que alcanzará su mayores logros en número posteriores. Es una opción de Athanai difícil de resolver, y estos temas pagan la tensión —no resuelta de la manera más satisfactoria— que se establece entre la estética de estos géneros.

Sin embargo, en temas como Muévelo un poquito y Di quién fue sí atina al entretejer un poderoso sonido salido de una buena destilación entre el grunge más sensitivo y la compulsividad actual del rap, coloreado ligeramente de toques del reggae. Athanai muestra sus excelentes dotes para rapear de manera natural, sin forzar las rimas, que fluyen bien encajadas con los coros, posibilitando el ataque contundentemente ajustado de una enérgica banda sonando detrás.

Pero si las piezas mencionadas suenan con una fórmula bien equilibrada, no escorada, bien repartida entre los elementos musicales estéticos que reúne, también lo hace el que es quizás el mejor tema del disco: No lo haré. Este número rescata la continuidad de un espíritu de búsqueda presente en Séptimo cielo y desgraciadamente interrumpido durante estos años de espera. Una canción que marca y habla de los logros en la evolución musical de Athanai desde 1997 hasta la fecha.

Otra canción que destaca en ese sentido es Voy pasando, inmersa también dentro del espíritu actualizador que se observa en buena parte de las piezas del CD.

A Castro le gusta el rock, producido por el propio autor, abarca temáticas bastante disímiles que van desde el rechazo a la mentira y la angustia causada por el extrañamiento y la soledad, hasta cálidas alusiones al amor paternal, la nostalgia y el dolor que tiñe un alma desengañada.

Este disco, que recoge temas envidiables, algunos expresados con una sinceridad descarnada, debe ahora recorrer el hostil camino de la distribución y divulgación, para que su energía de actualidad no se agote sin antes escucharse como merece una propuesta de este tipo.

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