De la Isla al exilio
En la primera vitrina se exhiben algunas de las publicaciones que en el exilio trataron de continuar la línea que tenían en la Isla; añadían, eso sí, alguna adjetivación que advirtiera la nueva circunstancia exiliar. En el amplio grupo destaca Avance, que su director Jorge Zayas rescató como El Avance Criollo; el Diario de la Marina, que por su carácter semanal en el exilio José Ignacio Rivero rebautizó como 7 Días del Diario de la Marina; y desde Venezuela , Miguel Ángel Quevedo convirtió a Bohemia en Bohemia Libre. Sobrevivieron con sus nombres El Mundo, dirigido por Amadeo Barletta, y Zig-Zag, gracias al esfuerzo de Ángel Cambó Ruiz, José Roseñada y José Hernández Toraño.
En el segundo espacio destacan un grupo de publicaciones cuyo principal objetivo era la crítica de la ideología comunista; tratada primero como "denuncia" y después, cuando Castro reconoce ese rumbo, como ideología rival. Entre estas publicaciones se encuentran Acción Cubana: semanario informativo y de opinión contra el comunismo, que se empezó a publicar el 5 de noviembre de 1959, presuntamente en Luxemburgo.
Las investigaciones realizadas por Lesbia Orta de Varona, así como la certificación titular ambigua de que está publicado "en Europa" por "Rocaner", hacen suponer que igual pudo editarse en España. Se cuentan además Cuba Libre, publicado por José Ignacio Acosta; Latin American Events, editada en Washington por Emilio Núñez Portuondo; Mambí, por Ignacio Mendoza, y un curioso Patria: el periódico de Martí, sin Martí, pero con Martí, que comenzó a publicarse el 25 de julio de 1959 por Armando García Sifredo, y que alcanzó hasta el 26 de diciembre de 1990.
En otra vitrina se encuentran las revistas literarias. Destaca por su belleza Alacrán Azul, editada por Juan Manuel Salvat, dirigida por José Antonio Arcocha y Fernando Palenzuela e ilustrada por José María Mijares, quien también la conducía artísticamente. Se publicaron sólo dos números entre 1970 y 1971. Mauricio Fernández ha sido uno de los grandes editores de revistas literarias en el exilio. Hizo Cuadernos del hombre libre, Cuadernos del desterrado, Punto cardinal: revista de acción poética y Enlace, junto a Eduardo Rossardi, además de apoyar otros proyectos.
En 1976, Matías Montes Huidobro comenzó a editar Caribe, desde Honolulu, Hawai, y en la primavera de 1996 Jesús Díaz lanza en Madrid Encuentro de la Cultura Cubana, que dice en su programa editorial: "La revista… tendrá como objetivo primordial el constituirse en un espacio abierto al examen de la realidad nacional. En nuestras páginas hallarán cabida tanto contribuciones de cubanos que viven en la Isla como de aquellos que residen en otros países…". Esta revista se sigue publicando aún bajo la misma concepción editorial.
Se muestran además publicaciones de los diferentes gremios y de las organizaciones religiosas del exilio: desde los médicos a los constructores, y de los católicos a los masones. Chronicling the Cuban Exodus: Cuban Exile Periodicals 1959-2004 logra transmitir la sensación de un movimiento editorial orgánico, de una historia que se inscribe en una historia mayor: la historia de Cuba toda, que es en verdad la historia de una conversación entre grietas.
Sería curioso añadir en algún momento las publicaciones castristas del "exilio"; esas ínsulas editoriales, situadas a veces a la izquierda del mismo periódico oficialista Granma. Ellas ofrecen una nota pintoresca, y a veces descarada, en medio de este esfuerzo mayor. De paso, constituyen una prueba de que el exilio cubano es más diverso y tolerante de lo que suele reconocerse. |