La costumbre del autobombo no es nueva en la música cubana. De hecho, durante los años cincuenta casi todas las orquestas tenían su propia presentación, con las que solían comenzar sus actuaciones. ¿Se acuerdan de aquella que decía: "Aragón, Aragón"? Lo original de esta letra con la que cerramos nuestro ciclo es que está a medio camino entre guaracha arrabalera y tesis doctoral, con fuertes ingredientes de alegato defensivo: "Pero Los Van Van/ no abandonaron el son/ y para enriquecerlo/ hoy lo tocan con trombón". No sé muy bien por qué, pero Formell siempre se ha preocupado por negar que la inclusión de ese instrumento en su reformadísima charanga tenga algo que ver con la utilización que de él hacen los salseros. Las influencias no son malas, ni hacen daño, ni dan pena, siempre y cuando estén bien digeridas, asimiladas y devueltas de forma original, cosa que nadie le puede negar a ésta, una de las mejores orquestas de todos los tiempos. Que, por cierto, ha dejado su inconfundible huella en muchísimo de lo que ha venido después. Pero es cierto que algunas zonas de Formell tienen puntos en común con los trabajos de Willy Colón en sus mejores tiempos, cuando junto a Rubén Blades creó un sonido salsero mucho menos agresivo que el de la salsa newyorkina, más cercano a nuestro son. "La cuestión no es llegar, sino saber mantenerse", qué duda cabe, como tampoco ninguna acerca de que Los Van Van han sabido hacerlo.
Somos Los Van Van
Juan Formell
Si me preguntas que quienes somos una respuesta muy simple te puedo dar: somos Los Van Van que hace más de diez años iniciamos un ciclo en la música popular.
Cubanos somos, a mucha honra, y si tu quieres nuestra historia vamos a contar: somos Los Van Van, la vanguardia del son. No seremos los mejores pero sí los más sinceros.
Cuéntame qué fue lo que pasó.
Que los muchachos que bailaban rock and roll cambiaron de repente el baile y ahora bailan este nuevo son.
Cuéntame qué fue lo que pasó.
Yo no te digo que lo mío es lo mejor, pero si el son es lo más sublime sonero soy de corazón.
Cuéntame qué fue lo que pasó.
Yuya Martínez, El martes, Marilú, La Habana joven, Pastorita tiene guararey, Chirrín Chirrán, La candela y ahora vengo con el Buey.
Y con el tiempo también cambiamos. Era la lógica de la evolución. Pero Los Van Van no abandonaron el son y para enriquecerlo hoy lo tocan con trombón.
Si me preguntas que cuántos somos: seremos siempre los que necesitemos ser. Siempre habrá Van Van, aunque sea uno solo, que defienda la idea de este nuevo son.
Cuéntame qué fue lo que pasó.
Ahora tocamos un nuevo tumbaito que lo bailan los pollitos y también los viejitos. ¡Que no se quede nadie sin bailar!
Cuéntame qué fue lo que pasó.
Y recordando estoy a esos soneros que cantaron este nuevo son de corazón.
Cuéntame qué fue lo que pasó.
La cuestión no es llegar, llegar, sino saber mantenerse. Te lo digo yo. ¡Que locura!
Quédate a escuchar la música que Los Van Van te invitan a bailar. Quédate a escuchar la música que Los Van Van te invitan a bailar… |