Las letras de la música cubana han abordado casi todos los temas posibles y algunos imposibles, como aquel cha cha chá bailado por marcianos. Entre las más extrañas que recuerdo están Canción a mi sombra, un curioso blues de Miguel Matamoros y la que hoy les presentamos. Grabada también en 1974, pertenece a un grupo de piezas que se caracterizaron por combinar una estructura charanguera modificada con los sabores más universales del pop-rock y la música cubana de más fuerte raigambre africana. Hoy se puede afirmar sin excesos que lo que estaba haciendo Formell en esa época estaba décadas por delante de lo que hacían otros músicos dentro del formato sonero-salsero. Ni siquiera Santana hizo proposiciones tan atrevidas. Las letras son también muy interesantes. En ésta, de marcado corte freudiano, nos explica que todos los problemas del protagonista se deben a la fealdad de una nana de la infancia. En fin, conocía muy buenas justificaciones para el desarreglo, pero la propuesta por Formell es decididamente original: "¡Pero qué fea esa vieja por dios!".
Yuya Martínez Juan Formell
La nana que nos crió era buena y jovial, ¡pero qué fea esa vieja por dios!
Yuya Martínez, así se se llamó. Yuyuyuya Martínez, así se llamó.
Recuerdo que al despertar era dulce y familiar, ¡pero qué susto esa vieja por dios!
Yuya Martínez, así se se llamó. Yuyuyuya Martínez, así se llamó.
Mis padres esperaban que yo fuera un chico tranquilo. Pero la vieja tantos sustos me dio que de los nervios a mi me enfermó.
La nana que nos crió era buena y jovial, ¡pero qué fea esa vieja por dios!
Yuya Martínez, así se se llamó. Yuyuyuya Martínez, así se llamó. Yuyuyuya... Yuyuyuya... Yuyuyuya... |