La cantante Marta Strada, que conquistó los escenarios de La Habana nocturna de los sesenta con su peculiar estilo interpretativo, falleció el lunes en Miami a los 78 años de edad, víctima de un paro cardiaco.
Considerada como una Anna Magnani tropical, Strada —cuyo verdadero nombre era Marta Oliva Garrandés Concepción— sedujo al público cubano con canciones como Abrázame fuerte, Viejo Roble, Viento, Venecia y La mamma, entre otras, que interpretaba con su voz grave, gesticulando dramáticamente con los brazos y la cabeza.
"Es una contradicción: todo me provoca risa, y a la hora de actuar todo es una tragedia griega. Lo que me gusta es puro drama", confesó Strada en una entrevista en Miami en 1992.
Su época mayor popularidad coincidió con la de Meme Solís, Luisa María Guell, y con el apogeo del feeling y el bolero en las voces de Elena Burke y Moraima Secada.
Strada prefería las canciones italianas, adaptadas al español, muchas referentes a la naturaleza, y también declamaba poemas de Rafael Alberti, César Vallejo y Antonio Machado.
Debutó en la televisión cubana en 1961, un año después de una exitosa presentación pública con su maestra de piano, Mariana de Gonich. Rápidamente comenzó a recibir ofertas de trabajo en los principales clubes nocturnos de La Habana e incluso en el cabaret Tropicana. Su único disco, grabado en 1965, la consagró entonces como "la primera baladista de Cuba".
En una época de fervor revolucionario, la cantante se mantuvo al margen de las actividades políticas organizadas por el naciente régimen castrista y nunca vistió el uniforme verde olivo. Su rebeldía la sumió en el ostracismo.
"Me contrataban de otros países, me veían actuando y hablaban para contratarme y nunca me dejaban salir", recordó Strada en la entrevista de 1992, concedida pocos meses después de solicitar asilo político en Miami. Poco a poco fue desapareciendo de los medios de comunicación cubanos. En 1969, tras interceder ante las autoridades culturales, el director artístico Pepe Coro logró presentarla en el teatro García Lorca a lleno completo. Dos años después Strada participó en Los romanos eran así, una producción de Meme Solís para Tropicana.
En 1987 sufrió un accidente automovilístico que le causó una seria fractura en la pierna y le afectó la movilidad. En 1989 y 1991 hizo dos presentaciones en el Teatro Nacional de La Habana, la última de estas, en silla de ruedas.
En 1992 viajó a Miami para reencontrarse con uno de sus hijos, que había salido de Cuba en 1980, y a los cinco meses decidió pedir asilo político.
En esta ciudad se presentó esporádicamente en centros nocturnos. En 1996 ofreció un gran concierto en el Teatro de Bellas Artes.
Los funerales de Marta Strada serán privados. |