AFP/ Washington. Henry Waxman, legislador demócrata por California, pidió este jueves que el ex astro de béisbol de Grandes Ligas, el cubano José Canseco, se presente en una audiencia del Congreso estadounidense para interrogarle sobre el escándalo de esteroides que sacude a ese deporte.
Waxman también llamaría al ex compañero de Canseco, el jonronero Mark McGwire, y forzaría a ambos jugadores a que testificaran bajo juramento acerca de la cultura del uso de drogas para mejorar el rendimiento atlético entre los peloteros de las Ligas Mayores (MLB).
"Las imputaciones de José Canseco sobre el uso de esteroides por parte de Mark McGwire y otros jugadores han recibido una enorme atención de la prensa. Muchos de esos individuos han negado las acusaciones. El señor Canseco insiste en que su información es precisa", dijo Waxman.
El congresista añadió que "esta es una forma simple de encontrar la verdad del asunto. Nuestro Comité (de Reformas Gubernamentales de la Cámara de Representantes), se reuniría con los señores Canseco, McGwire y otros que tendrían que testificar bajo juramento".
En su controversial libro recientemente publicado, Juiced: Wild Times, Rampant 'Roids, Smash Hits and How Baseball Got Big, Canseco dice que él personalmente inyectó varias veces la droga a McGwire y a la estrella de los Yankees de Nueva York, Jason Giambi. Los jugadores han negado vehementemente estas afirmaciones.
En una carta a Tom Davis, presidente del Comité de Reformas del Congreso, Waxman pide también que dirigentes de las Grandes Ligas de Béisbol y de la Unión de Jugadores expliquen qué medidas están tomando para acabar con el uso de esteroides en el principal deporte nacional.
"Pese a que el comisionado de béisbol manifestó en un comunicado que su objetivo es llegar a cero tolerancia en el asunto de los esteroides, las MLB han anunciado que no investigarán las acusaciones de Canseco", expresa la misiva.
Aunque los jerarcas del béisbol están tratando de incrementar las penalidades por el uso de esteroides, algunos críticos señalan que sus sanciones aún son muy flojas en relación con otros deportes.
Un primer control positivo podría resultar en la suspensión de hasta 10 días, un segundo fallo se penalizaría con 30 días y un tercero con 60.
Bajo el anterior acuerdo con la Unión, un primer control positivo sólo conllevaba a un periodo de tratamiento antidrogas.
A nivel olímpico y en muchas otras disciplinas, la primera falla se penaliza con dos años de suspensión. |