El pelotero cubano Omar El Niño Linares fracasó nuevamente en el béisbol profesional japonés al terminar la temporada de 2003 con promedio ofensivo de 229 para el equipo Dragones de Chunichi.
Linares, quien en octubre pasado arribó a los 36 años de edad, intervino en 56 juegos, y en 144 oportunidades al plato conectó 33 hits con 6 jonrones, 28 impulsadas y recibió la elevada cifra de 49 ponches. El Niño, uno de los pocos privilegiados autorizados por el gobierno de la Isla en más de 40 años para intervenir en la pelota rentada, debutó en los torneos nipones el año anterior y finalizó la lid con average de 174. A su regreso a Cuba dijo: "Mi pobre rendimiento se debió a que consideraba que podría batear con libertad el pitcheo asiático".
Pero en esta nueva ocasión le ocurrió de manera similar y tuvo que ser enviado al banco. El pinareño, que debutó a los 15 años en las Series Nacionales cubanas, jugó por espacio de 18 campañas, en las que compiló un promedio al bate de 366, el porcentaje más alto en la historia de la pelota cubana. Intervino en 23 eventos internacionales en los que bateó para 438, con 78 cuadrangulares y 224 remolcadas. Junto el matancero Wilfredo Sánchez, comparte la marca de 6 liderazgos ofensivos y obtuvo numerosas distinciones en su currículo.
En siete ocasiones Linares terminó por encima de los 400 de promedio en torneos nacionales y selectivos, y fue declarado el más útil en varios certámenes de diversas categorías. En los mejores momentos de su carrera, rechazó más de un contrato millonario de equipos de Grandes Ligas, sin embargo, dos de sus compañeros del equipo Pinar del Río, Dannys Báez y José Ariel Contreras, aprovecharon las invitaciones y firmaron jugosos convenios con los Indios de Cleveland y los Yankees de Nueva York, respectivamente.
En la concluida contienda asiática, también jugaron varios peloteros contemporáneos con Linares. Sin obtener resultados relevantes en la pelota amateur, brillaron en esta lid el venezolano Roberto Petagine, que disparó 34 bambinazos, empujó 81 carreras y bateó para 323, y Alex Ramírez, del mismo país, que dejó la tabla ofensiva en 333, con 40 garrotazos y 124 fletadas al home.
El norteamericano Tuffy Rhodes se llevó las cercas en 51 ocasiones, condujo a 117 corredores para el plato y guarismos de 276. Otro destacado fue el puertorriqueño Pedro Valdés, quien consiguió excelentes numeritos, encaramó 26 batazos en las gradas, impulsó a 104 corredores y alcanzó un promedio de 311.
El primer cubano y latinoamericano en jugar pelota en Japón fue el habanero Roberto Barbón, un segunda base que se desempeñó durante 9 campañas a partir de 1955. Posteriormente, Orestes Destrade, quien nació en Santiago de Cuba, pero que se hizo pelotero en Miami, se fue al lejano Oriente, entre 1989 y 1992, y logró magníficos resultados. |