Pero por aquí, entre tanta escasez, no hay amnesia. Nadie olvida que Cuba no emergió del subdesarrollo ni siquiera cuando la Unión Soviética y los demás padrinos del extinto campo socialista le suministraban una voluminosa "ayuda desinteresada". Nadie olvida tampoco el despilfarro en armamentos y en áridas guerras externas —guerrilleras o convencionales—, mientras La Habana se caía a pedazos y todo el país se deprimía vertiginosamente.
Pero, supongamos que Washington levante el embargo a La Habana, ¿quién ganaría? ¿quién perdería? Existen diferentes criterios.
Estados Unidos ya perdió cuanto tenía que perder con Cuba y en la ONU, pero recuperaría el reconocimiento de los países que votaron a favor de la resolución.
Cuba no tiene nada que perder y mucho que ganar, pero vale preguntarse si sería capaz —con sus actuales estructuras económicas y mentales— de asimilar toda la avalancha turística y las relaciones inherentes a la economía de mercado y, sobre todo, las conductas y criterios propios del mundo abierto, democrático, libre.
Además, de no existir el hostil —pero socorrido— enemigo, ¿qué nuevas justificaciones fabricaría la élite gobernante para mantenerse en el poder y encubrir lo infuncional de su arcaico sistema? Quizás, al saborear las primicias de una nueva vida, los habitantes de la Isla sean los primeros en impedir a los jerarcas gubernamentales un retroceso y favorezcan las transformaciones definitivas. Tal vez el poder de la economía logre que se descentralice el poder político, o que se reduzca su predominio.
Es probable que un "goodbye" al embargo represente otro "goodbye" al cuatrigenario gobierno. Todo está por ver. Lo único comprobado hasta ahora es que tanto el embargo como el gobierno cubano —ambos veteranísimos— no han coadyuvado ni un ápice, ni un pequeño pasito, con el tránsito hacia la ansiada democracia.
Cual corolario, la voz popular dice con frecuencia en la Isla que "la vida sigue igual" o que "el cuartico está igualito". Pero no. Mientras algunos cubanos esperan la llegada de la papa y el boniato, y los gobiernos debaten en la ONU sobre la eliminación del embargo, siete presos de conciencia, en la Prisión Provincial de Holguín, se abstienen de alimentos, ante las injusticias y abusos de las autoridades carcelarias. Y antes, otros tantos también se han declarado en huelga de hambre. No, esto aquí no está igual. |