www.cubaencuentro.com Miércoles, 15 de diciembre de 2004

 
  Parte 2/3
 
Lisboa: La caída de Salazar
En 1968, el dictador portugués Antonio de Oliveira Salazar cayó de una silla y quedó imposibilitado de gobernar… aunque nunca lo supo.
por MIGUEL RIVERO
 

Ficción y realidad

El 25 de septiembre, Tomás convocó en el Palacio de Belén, sede de la presidencia, a los médicos que tenían a su cargo cuidar por la salud de Salazar. El doctor Vasconcelos Marques fue categórico: "El presidente del Consejo de Ministros o no sobrevive, o queda inválido".

Al día siguiente, el presidente Américo Tomás leyó un breve comunicado para reconocer "los sentimientos afectivos y de gratitud" que le unían a Salazar, pero que debido a su estado de salud quedaba "exonerado del cargo" y para sustituirlo nombraba, "de acuerdo con los preceptos constitucionales, al Doctor Marcello José das Neves Alves Caetano".

Según el historiador Fernando Rosas, para el nombramiento de Caetano fue "decisiva la presión de los grupos económicos y en particular de la familia Mello" (El Grupo Mello continúa siendo uno de los más importantes de Portugal, controlando industrias y las autopistas de peaje).

Pero sucedió algo que posiblemente no estaba en los cálculos de los políticos de la época. El dictador Salazar recuperó en parte la lucidez y nadie se atrevía a informarle acerca de que ya no era presidente del Consejo de Ministros.

Fue entonces que se montó una de las obras de teatro político más impresionantes del siglo pasado. Los ministros iban al Palacio de Sao Bento para reunirse con Salazar, aunque ya el jefe de Gobierno era Caetano.

Una amiga, María Terese Murias, leía a Salazar los diarios, pero "seleccionando los artículos y noticias de manera de ocultarle la realidad política de Portugal", relata Nogueira en su libro.

Un colega periodista me informó que incluso se hicieron algunas transmisiones de la televisión, en circuito cerrado, para que Salazar tuviese la impresión de que seguía como jefe del Gobierno.

En este proceso, la sorpresa mayor se la llevó el periodista francés Roland Faure, del diario L'Aurore. Entrevistó a Salazar, quien le contestó en perfecto francés, cuando el periodista le preguntó por Caetano: "Hace mal en eso de no querer trabajar en el Gobierno, del cual, como sabe, no forma parte".

La obra de teatro se extendió hasta el 27 de julio de 1970, cuando Salazar murió en la residencia oficial del primer ministro.

Las esperanzas de reformas que despertó el nombramiento de Marcello Caetano para el cargo de jefe de Gobierno se fueron desvaneciendo. No fue capaz de buscar una solución a la guerra colonial en África, que desangraba el país. Se limitó a medidas cosméticas, como el cambio de nombre del partido único, que pasó a denominarse Acción Nacional Popular, y la tenebrosa policía política (PIDE) fue bautizada como Dirección General de Seguridad (DGS).

Marcello Caetano fue incapaz de conducir al país hacia las reformas democráticas, lo que abrió el camino a la "Revolución de los Claveles", del 25 de abril de 1974. Fue ese el hito que marcó el verdadero cambio político en Portugal, que abrió las puertas para la independencia de las colonias africanas y hasta influyó en la transición que, poco después, se abrió en España con la muerte del dictador Francisco Franco.

Pero, en el origen de los cambios, se encuentra la caída de Salazar. Los portugueses no olvidan aquella silla, aunque la misma no se conserva en ningún museo.

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