En abril de 2003 fueron condenados 75 disidentes en Cuba. A usted parece haberle afectado mucho este evento y se ha referido al mismo en dos homilías de mi conocimiento. También realizó un ayuno a favor de estos activistas e intentó estar presente en sus juicios. ¿A qué se debió su reacción?
Conozco personalmente a seis de estos prisioneros de conciencia. Tres de ellos fueron feligreses míos cuando fui párroco de Palma Soriano. A dos de ellos los conocí desde adolescentes, de jóvenes —son jóvenes todavía, por supuesto—; es decir que, por ocho años, el tiempo que fui párroco de Palma Soriano, pude conocerlos profundamente. A los tres de Palmarito, igual, los conocí siendo párroco en Palma Soriano, y hemos mantenido un profundo vínculo de amistad, de cariño, de admiración profunda de parte mía, porque estos jóvenes, para mí, son una gloria de la patria.
En el Evangelio, cuando se nos habla de la resurrección de Cristo, y en particular en el relato de los discípulos de Emaús, hay una frase que siempre me ha impresionado mucho. Y es cuando Cristo, presente en aquel misterioso compañero de camino, explica las escrituras a los dos discípulos que salieron huyendo de Jerusalén entristecidos, defraudados por la muerte de Jesús, y les dice como resumen de la palabra de Dios: "el Mesías tenía que padecer para entrar a la gloria". Y esto es como un principio de la vida. Hay personas que tienen que entregar su vida para que otros tengan vida.
Y, para mí, estos hombres, estos amigos míos, estos antiguos feligreses, lo que han hecho es eso. Han arriesgado su tranquilidad y la de sus familias, han comprometido su libertad, yo diría que aun sus vidas, para defender un ideal de justicia, de libertad, de paz, de reconciliación. Porque son hombres pacíficos, que jamás utilizaron las armas, que jamás se lanzaron por el camino de la violencia. En este sentido, yo creo que son un ejemplo de la obligación que tenemos todos, jóvenes y adultos, de defender nuestros derechos y el derecho de los demás.
| José Conrado: La libertad desde el púlpito |
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| - "Hemos vivido en la mentira, engañando y engañándonos. Hemos hecho el mal y ese mal se ha volcado contra nosotros, sobre nosotros. Todos somos responsables, pero nadie lo es en mayor proporción que usted" (Carta a Fidel Castro, 25 de marzo de 1995). |
| - "Tengo fe en que la larga noche de la Patria terminará en un amanecer de libertad, justicia y paz, y que ya desde ahora, el espíritu evangélico del perdón y la reconciliación hará posible el mañana que hoy nos parece lejano y difícil" (Carta de despedida de Palma Soriano, octubre de 1996). |
| - "…a lo largo y ancho de la Isla, se ha estado juzgando a pacíficos defensores de los derechos humanos (…) No podemos permanecer indiferentes ante esta nueva 'pasión del Señor' (…) Cada cual que ocupe su puesto, al pie de la cruz, acompañando a Cristo, ayudándolo a cargar la cruz, o en el bando de los vociferantes y acusadores, siempre dispuestos a emplear sus violentas espadas. No hay opción. No nos han dejado opción. O con Cristo o contra él" (Homilía Quinto Domingo de Cuaresma, marzo de 2003). |
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