www.cubaencuentro.com Viernes, 06 de mayo de 2005

 
  Parte 5/6
 
Un reto para la Iglesia
La Iglesia Católica ha expresado su voluntad de mediar en un diálogo nacional, afirma el padre José Conrado Rodríguez, en entrevista para 'Encuentro en la Red'.
por JORGE SALCEDO, Cambridge
 

En documento de trabajo de 1997, los presbíteros de Oriente diagnosticaron a la sociedad cubana con el síndrome de la indefensión aprendida, un caso extremo de postración social en la que la gente deja de sentirse dueña de su destino. Siete años después, ¿cómo ha evolucionado el paciente?

Las medidas coercitivas, tanto en el plano económico como en el plano político y en el plano del derecho a la información, el clima de represión que se vive dentro de la Isla, es mayor hoy. Por lo tanto, la indefensión se ha agudizado. A mí a veces me da la impresión de que en Cuba vivimos en un estado catatónico. El enfermo catatónico está paralizado, pero en un momento determinado entra en una fase de agitación totalmente descontrolada. Yo creo que ése es el caso de Cuba en estos momentos.

Hay una parálisis social, y esto tiene que ver con la indefensión, con la desesperanza. Porque hay dos maneras de calificar este estado: la indefensión aprendida o la desesperanza inducida. Los dos términos iluminan nuestra realidad desde distintas perspectivas. La situación es de desesperanza inducida porque tiene un propósito, logra un objetivo…

Su prédica de la reconciliación no parece estar reñida con un reconocimiento de la falta de derechos fundamentales en Cuba. ¿Es la suya una posición marginal dentro de la Iglesia?

Si repasaras las humildes páginas de las revistas que mantiene la Iglesia hoy, en prácticamente todas las diócesis, ibas a descubrir que no hay una sola de estas revistas que no haya salido a defender los derechos humanos y a criticar su violación, a veces haciendo referencias muy concretas, otras veces en un lenguaje más abstracto.

Yo nunca me he sentido un francotirador. He estado predicando por años las mismas cosas. Y lo mismo pasa con todos los curas de Cuba. No creo que el mío sea un caso aislado. Tal vez sea un caso que, por circunstancias coyunturales, ha salido a la palestra pública; y quizás ha pesado en esto una cierta conciencia que tengo de la responsabilidad que tenemos como Iglesia con la verdad de lo que está pasando en Cuba.

Hay una propaganda que presenta la vida del cubano como si fuera el ideal de una vida justa, de una sociedad que realiza o está realizando todos los sueños que puede tener una persona. Eso no es verdad. Y el no decirlo, el no hacerlo saber a otros países, a otros pueblos que puedan caer en la misma situación en la que nosotros estamos y no queremos estar, a mí me parece que es una responsabilidad.

¿Cómo se vive la doctrina de Jesús fuera del ámbito de la Iglesia? ¿Se puede llevar una vida cristiana en Cuba fuera de los recintos de la Iglesia?

La vida cristiana no se realiza dentro de los recintos de la Iglesia, porque la vida cristiana es toda la vida. Es el compromiso con el pobre, es la solidaridad con el que sufre, es crear el ambiente de amor en la familia, es el respeto por el otro. Es decir, que uno va a la Iglesia a escuchar la palabra de Dios, a compartir la fe con los hermanos, a recibir de los demás y a dar a los demás las experiencias que uno tiene de la presencia de Dios en su vida. Pero la vida cristiana es la vida.

No hay vida cristiana y vida profana para un cristiano. No hay vida cristiana cuando estoy en la iglesia y vida profana cuando estoy en la calle, o en la casa, en el trabajo, en la escuela. La vida cristiana es vivir de manera diferente a como puede vivir una persona que no tiene fe. Todo eso es la vida cristiana. Y es para eso que Jesucristo vino al mundo, para transformar la existencia de las personas. La vida cristiana se puede vivir en cualquier situación.

Por tres siglos, al comienzo del cristianismo, los cristianos fueron echados a los leones. La legión más grande de mártires y de santos que tiene la Iglesia la hizo bajo la opresión y la persecución del imperio más poderoso de la antigüedad. Por lo tanto, la vida cristiana se puede vivir en cualquier circunstancia. Y en Cuba se está viviendo. Y se está viviendo no sólo en la Iglesia Católica, sino también en otras comunidades hermanas, porque los hermanos de otras comunidades y otras congregaciones cristianas, y también de comunidades judías, están viviendo un compromiso de fe, y están teniendo presente en sus vidas al Dios en que tú y yo creemos.

1. Inicio
2. Pero la Iglesia Católica...
3. La Iglesia ha expresado...
4. El gobierno de Cuba...
5. En documento de trabajo...
6. En abril de 2003...
   
 
EnviarImprimir
 
 
En Esta Sección
«El marxismo es la última herejía del cristianismo»
EMILIO ICHIKAWA MORíN, Homestead
Conversación con Ignacio Vidal-Folch
JUAN ABREU, Barcelona
«Los cubanos tienen derecho a decir 'no estoy de acuerdo'»
YANET PéREZ MORENO, Madrid
Periodistas por Cuba
MICHEL SUáREZ, Madrid
Editoriales
Sociedad
Cultura
Internacional
Deporte
Opinión
Desde
Entrevista
Buscador
Cartas
Convocatorias
Humor
Enlaces
Prensa
Documentos De Consulta
Ediciones
 
Nosotros Contacto Derechos Subir