www.cubaencuentro.com Viernes, 28 de noviembre de 2003

 
Parte 2/4
 
Carta al Burro de Bainoa
por RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
 

Por la ubicación geográfica de Bainoa, entre Madruga y Groenlandia, se te pudiera clasificar como un mamífero herbívoro bastante insensible, más cercano a las focas y los leones marinos, habituado a recorrer aquel glaciar de iglú en iglú, solicitando el apoyo alimenticio de los simpáticos esquilmados esquimales de la aldea, sorteando con tu simpático vaivén carretones y trineos, sin que el hielo se abriera debajo de tus cascos de entusiasta garañón. Es otra contradicción también zoológica: a pesar de las bajas temperaturas, los habitantes de Bainoa te trataban con calidez.

No se les enfriaba el cariño por ti, y eran gente bastante desprejuiciada, a quienes les importaba un pepino que su sitio natal fuera conocido en la Isla por su personaje más carismático, que no eran el boticario o el alcalde, sino un burro con todas las de la ley. Sospecho que Bainoa le ha dado una importante enseñanza al país. Que una nación se confunda con el animal que la preside, nos selva de parecernos a las demás, y nos otorga un toque de distinción único, además de garrapatas ideológicas. Pero no quiero emburronar cuartillas por ese lado, así que vamos nuevamente a ti, y a tu extendida y maltratada especie.

Mientras otros animales han corrido mejor suerte en el mundo mediático, ustedes sólo han encontrado empleo en el ridículo. Hasta las moralejas de las fábulas los despellejan. Mira si no, lo bien que la ha pasado el León de la Metro, la perra Lazzie, el oso Yogui, Mickey Mouse con su ratonancia, Pluto perruno, Tom y Jerry en su conflicto palestino-israelí, y hasta Colmillo Blanco, que se hizo modelo de guagua. Todos cogieron cajita en el imaginario, lo que corrobora mi peregrina teoría de que en este mundo los carnívoros son la hostia, y tienen sitio asegurado.

Eso me entristece, para que voy a mentirte. Pocos vegetarianos llegan a algo, como si no tuvieran fibra para una carrera sostenida, y me asusta el papel que tendrá en el futuro la raza cubana, obligada a recorrer el amplio espectro vegetal que lleva de la pangola al romerillo, con grandes dosis de quimbombó que resbala. Más que Liborio, nuestro sino se acerca al del Bobo de la Yuca, con tanto almidón en el cerebelo.

¿Qué antecesores ilustres tienes en tu árbol genealógico? De los parientes, solamente El Caballo de Troya, que era pura escenografía, y venía como dado cargado, para que luego nieguen las consecuencias que puede tener un mal palo en la historia —no olvidar tampoco a Geppetto, artesano por cuenta propia, pues en lo de Pinocho hay una isla con burritos, y no quiero metáforas capciosas, que ese ejercicio me capsa demasiado—.

El más ilustre de tus parientes aparece en El Nuevo Testamento, pero con triste estamento, relegado a simple papelito de puerto-transporte-elnocomía interna; burro de carga, vehículo interprovincial, cuando Jesús pasaba por Capernaum y precisó traición animal antes de llegar a la humana. Burro que carga, no muerde. No lo digo yo, lo dice, por ejemplo, un narrador de prosa tan limpia como San Mateo, a quien se le nota no cayó en manos de asesores literarios de casas de cultura, porque tiene una chispa y un rebuzno tremendo.

Dice en lo que te atañe: "...despachó Jesús dos discípulos, diciéndoles: —Id a esa aldea que se ve enfrente de vosotros, y sin más diligencia encontraréis un asna atada, y su pollino con ella; desatadlos, y traédmelos. Que si alguno os dijera algo, respondedle que los ha menester el Señor; y al punto os los dejará llevar—".

No sé qué se hubieran hecho esos discípulos si al obrar como fueron mandados, les sorprendiera una pareja de identifíquitis. Eso de que el Señor lo ha menester jamás lo entenderían, además de encontrarlo sumamente sospechoso, pensar que hablaban en inglés y superar un par de embolias. Sin embargo, mientras Mateo valora a los tuyos, y les da categoría familiar, con esa ternura que dan al asna (¿no sería la asna, esa horrible falta de aire?) y el pollino —mamá y nené—, San Juan, en escena similar, medio que los tira a mondongo restándole importancia.

1. Inicio
2. Por la ubicación geográfica...
3. Dice: "Halló Jesús..."
4. Había tanto frío en...
   
 
EnviarImprimir
 
 
En Esta Sección
Carta a Manuel de Zequeira y Arango
RFL, Barcelona
Carta a Sherlock Holmes
Carta al Rey de los Campos de Cuba
Carta a la Madre Teresa de Calcuta
La importancia de llamarse Hipólito
ENRISCO, Nueva Jersey
Carta a Antonia la Milagrera de Los Cayos (II)
RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
Editoriales
Sociedad
Cultura
Internacional
Deporte
Opinión
Desde
Entrevista
Buscador
Cartas
Convocatorias
Humor
Enlaces
Prensa
Documentos De Consulta
Ediciones
 
Nosotros Contacto Derechos Subir