www.cubaencuentro.com Miércoles, 26 de enero de 2005

 
Parte 2/4
 
Carta a Perucho Figueredo (II)
por RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
 

El hombrín no se creyó, jamás de los majases, que aquello fuera una loa a diosito; los tenía calados de agua y retratados a todo calor, a pesar de que usted, viril y abogadamente, le soltara aquello de que ¿quién era él para juzgar si lo suyo era una marcha triunfal, una milonga de cama, una chacarera de ordeño, un gemido llanero o un himno?

En aquel entonces los artistas todavía podían hacerle esa pregunta a cualquier socotroco con grados y autoridad. Callóse Udaeta, y prefirió guardar silencio antes que guardarlo a usted, miembro viril de las fuerzas vivas. A eso se refería mi abuelo Paco cuando hablaba de decencia. La cosa no pasó a mayores, aunque estaba en lo cierto el Ibero, que deseaba ponerle a usted en paños menores. Es como si el feliz autor de "Viva la patria entera embravecidaaaaaa", fuera al Vaticano, e intentara tupir al Santo Padre con que había escrito una canción de navidad. Hay cosas que nacen como nacen, y se hacen para lo que nacieron, a pesar de la poca mortalidad infantil. Y usted le había puesto demasiada Marsellesa al asunto.

El resto es historia conocida, con aderezos olvidados. Intentaré resumirlo al son del bombo, que, por si no lo sabe, se ha convertido, así sin proponérselo, en el instrumento preferido de los cubanos, superando al piano, la guitarra, el tres, el requinto, el cencerro, la tumbadora y los metales. Ha proliferado tanto la trompeta que muchos se apeñuscan en el bombo, para escapar de esas notas tan lúgubres. Voy sicalíptico y sinóptico, para no ponerme cianótico, sicótico y palimpséstico:

Diez de octubre de 1868: "Campana, campana, campana sube la loma", seguido de vallas publicitarias que rezan "No pisar el Céspedes". La muerte en bicicleta, libertad para Luis Corvalán, el palo mayembe, la revoltijera, rompimiento de cadenas, cascos, nagües irredentos, La Demajagua que se convierte en caoba. Algunos preguntan dónde se agarra el tren para Nigeria. Todos cantan, con perfecta y acoplada voz yoruba y un poco andabó "échale bruca manigua".

Del 10 al 18 de octubre: Al Oriente cubano no hay Dios que lo oriente. Los insurrectos estudian intensivamente para convertirse en mambises. Se recogen zetas en el monte. Escaramuzas y encarames. Surgen los poetas anónimos. Uno de ellos, Anónimo Sánchez, escribe para la eternidad esta décima con la que me dormía mi abuela: "Me cago en Prim y en Topete,/ en Serrano y Jovellar,/ y en todo peninsular/ desde Madrid hasta Albacete./ Me cago en el Guadalete/ y en toda su gente guapa./ Yo me cago hasta en el Papa,/ y pa' cagarme en conjunto/ yo me cago hasta en el punto/ que ocupa España en el mapa".

Heridos en su orgullo poético, los españoles envían a la zona al Conde de Valmaseda, que se demora porque intenta escribir una respuesta a la picante decimita. Como es grueso le sale una redondilla.

20 de octubre: Para poder pasar las fiestas navideñas en casa, y que todos le lleguen familiarmente al puerco asado, los insurgentes toman Bayamo. Luego los bayameses aprenden y toman solos por cualquier motivo, en cualquier fecha, sin importarles la facha. Usted dirige una de las tres columnas que sitian la ciudad desde el día 18. Trepan las tropas, penetran, ocupan. Recholata, desenfreno, calne 'puelco, algarabía, salpafuera. Nacimiento de la conga del barrio La Malaria, profundamente heroico, ligeramente marginal. He de aclarar que, cuando la recholata es patriótica, se le suele decir "euforia", "profunda alegría del pueblo" o "celebración", aunque haya puñaladas y descuartizamientos.

Entonces se tararea la marcha que había escrito y estrenado en la Iglesia Mayor. La conocen hasta los ateos que preparan las teas. No le dejan apearse de la bestia. Obligado por la multitud, que vitorea en la toma —y que toma para alegrarse más—, escribe usted sobre la montura de su corcel Pajarito unos sentidos versos —cuando el animal pertenece a un guajiro, es un caballo normal, e incluso un penco. Pero si lo monta un prócer, ya es mejor decirle corcel. Y si se le agrega lo de brioso, mejor—.

Allí agarra la estilográfica —esto lo supongo, porque su jaco o potro, por muy Pajarito que fuera, no tenía plumas— y garrapatea una larga letra que comienza a trastornar nuestra ya dañada personalidad siquiátrica. Es el comienzo del autobombo, la loa a nuestros valores morales, a la fiereza con la que nacemos, a lo aguerridos que somos, y a lo bueno que se va a poner el suelo patrio si desembarca un extraño. Lo peor de todo es que más tarde, de tanto repetirlo mañana, tarde y noche, nos lo hemos creído. La marcha completa, letra caliente e himno bravío, se estrenó en aquella misma plaza el 8 de noviembre de ese año 68, en las voces de 12 bayamesas. Seis negras y seis de colores varios. Tal vez seguía usted trepado al percherón, siguiendo el acto.

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