www.cubaencuentro.com Jueves, 28 de abril de 2005

 
Parte 3/3
 
Carta a Mercedes Matamoros
por RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
 

Cómo, habiendo nacido en Cienfuegos el 13 de marzo de 1851, llegó a la Villa, sigue siendo para mí un misterio. De tierra tan cercada por las llamas a la tierra de aguas sólo responde a una cosa, que confirmo tras leer que vivió algún tiempo en la ciudad, en la calle Virtudes: quería apagar su incendio. Otros dicen que fue su padre quien le obligó al recorrido. Al menos gracias a él fue usted un portento y pudo hablar y leer en otras lenguas cuando en la Isla se hablaba una sola: cascarita de piña.

Entonces di con una descripción suya, escrita por Pepe Julián, con quien dicen los chismosos que le unió una honda y calurosa amistad —debió ser en verano— que la retrata de este modo: "…tú, la doncella garbosa/ en cuyos ojos anidan/ blandas miradas de tórtola,/ trágicas luces sombrías". Con esto no tengo suficiente. El Yósef —Pepe Julián— era marimbero cuando anotaba galanterías en los abanicos de las mozuelas. Fíjese que hasta hace cierta sutil comparación con Greta Garbo llamándola garbosa, adelantándose muchos años a la aparición del cine y de la sueca.

Prefiero su autorretrato, que me la acerca más, y a la vez me confunde, cuando usted dice de sí misma: "Tengo el color de golondrina oscura;/ Sombríos los cabellos ondulantes,/ Y mis ojos ¡tan negros! Son diamantes…". Y sigue pa'bajo con: "Las trenzas de azabache ¡tan hermosas!/ Que en espirales a mis pies descienden". Con ese trazado, más que Mercedes, debió llamarse Lupita y vivir en Tlaquepaque.

Otros apuntan que era también revigía, con lo cual ya uno va entendiendo su dedicación a la literatura. Aún así, sufrida y con poco busto, le han puesto uno, de piedra, en el Prado de su ciudad natalia, para recordar al caminante que triunfó en la capital del país —anhelo secreto de todo ente provincial— con artículos costumbristas en la prensa y poemas por entrega, y que había editado dos libros de versos: Poesías completas, en 1892, y Sonetos, ya en 1902, cuatro años antes de guardar el carromato.

En fin, que usted se reunía en el club de la Borrero, a donde acudían otras damitas versificadoras, esa corriente que luego han dado en llamar "poesía femenina", que suele ser más caliente que la hecha por másculos, lo que es una flagrante contradicción. Usted metía con rima y sin rimel, contraviniendo zocatas tradiciones y les dio adelante a las niñas eróticas que vinieron más tarde a hacerse las calentorras. Y hasta amó a alguien mucho más joven, dato que le convierte en agricultora pequeña, por el aquello de "estar echando maíz".

Imagino que estremecía a la concurrencia ardorosa y libertaria con su soneto La muerte del esclavo, que, salvo por un par de detalles mínimos, pudo estar dedicado a Espartaco. En la penúltima estrofa escribe: "Mas de su cuerpo ante la masa yerta/ No se alzará mi voz conmovedora/ Para decirle: ¡Lázaro, despierta!". No me trago que sólo sea una referencia bíblica. En siendo cienfueguera, y llamándole Lázaro al esclavo juyuyo, me le pone color y ubicación.

Ahora no lamento que no sea pariente de Matamoros el músico. Mas, es difícil mantenerse en el candelero cuando alguien del mismo apellido nos desplaza. Solamente anoto un detalle extra a este asombro agradecido: usted dijo y cumplió que no publicaría jamás en los momentos tristes de eso que algunos nombran patria. Loable gesto. Si hubiera sido mi contemporánea hubiera muerto inédita.

Zafándole a Safo,

Ramón

1. Inicio
2. Mi memoria...
3. Cómo, habiendo...
   
 
EnviarImprimir
 
 
En Esta Sección
Retrato del ministro adolescente
ENRISCO, Nueva Jersey
Carta a La Milagrosa
RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
El Comandante y el tiempo
ENRISCO, Nueva Jersey
Carta a Chano Pozo (II)
RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
Carta a Chano Pozo
RFL, Barcelona
Carta a la Croqueta Lunajod
Editoriales
Sociedad
Cultura
Internacional
Deporte
Opinión
Desde
Entrevista
Buscador
Cartas
Convocatorias
Humor
Enlaces
Prensa
Documentos De Consulta
Ediciones
 
Nosotros Contacto Derechos Subir