Los órganos (de la Seguridad) poniendo micrófonos y pidiéndole a la gente que colabore con ellos. ¡Habrase visto algo más absurdo! Hay que ser malintencionado, como sólo lo puede ser la gente de Miami, para ver en ese corto algo más que una pieza de sano entretenimiento. ¿Qué asidero pueden tener con la realidad cubana los temas que se mencionan en el cortometraje, como la emigración, el mercado negro, las mesas redondas, los apagones o el deseo de tener una antena parabólica?
Absolutamente A-P-O-L-Í-T-I-C-O
Entiendo al director del corto cuando se defiende de todas esas lecturas tendenciosas, porque me siento en la misma situación. Uno escribe artículos tratando de ser divertido con la primera cosa absurda que se le ocurre y enseguida alguien piensa que tienen un sentido político.
Si de pronto digo que Cuba aspira a ser la sede de los Juegos Olímpicos o que luego termina organizando los primeros Juegos Olímpicos de presos en la historia de la humanidad, siempre aparecerá el cizañero que, para indisponerme con el Comandante, diga que tengo intenciones de burlarme de su política. ¿A quién se le ocurre pensar que eso tiene el más mínimo contacto con la realidad?
Si escribo en un artículo que el gobierno cubano está promoviendo la creación de vacas enanas para criarlas en las casas, o que está comprando azúcar a Estados Unidos, o que ha decidido hacer permanente el horario de verano para ahorrar combustible, es porque resulta tan obvio la imposibilidad de ello, que no pienso que nadie se lo tome en serio. Pero así y todo me he enterado que hay gente, incluso en Cuba, con tan poco sentido del humor, que piensa que esas cosas son ciertas y cree que estoy burlándome del gobierno.
Hasta se imaginan que tengo una inquina especial contra el Comandante, nada menos que yo, que creo que el Comandante es una de las figuras más importantes de la historia de la humanidad. Mientras él esté junto a nosotros, el diablo no se atreverá a acercarse al planeta: a Satanás le repugnan los imitadores. ¿No ven? Eso es un chiste. No sé cómo la gente me puede tomar en serio. Si me encontrara con el Comandante, le diría, parafraseando al Poeta Nacional: ¡No sé por qué piensas tú/ Guarapo, que te odio yo!/ ¡qué cosa más mentirosa!/ tú.
Estoy dispuesto a detener esa campaña de tergiversación de mi trabajo a como dé lugar. Es más, si me entero que andan usando mis artículos para burlarse del Comandante, voy a demandar a los responsables por desviación de intenciones originales, apropiación y uso indebido de obra de ficción. Porque quiero que quede claro de una vez y por todas. Soy absolutamente A-P-O-L-Í-T-I-C-O. ¿Oyeron? Y por favor, díganselo a la gente de Inmigración. También quiero darme una vuelta por la Plaza de la Catedral un día de estos. |