www.cubaencuentro.com Viernes, 09 de septiembre de 2005

 
Parte 1/3
 
Carta al Aparato
por RAMóN FERNáNDEZ LARREA, Barcelona
 

Ubicuo, amorfo, ambivalente y temido Aparato:

Nací temiendo la palabra que te nombraba. Temblaba sin saber qué eras, qué forma tenías, y cuando el buen Doctor Dubuchet intentaba indagar la naturaleza de un hecho, un objeto, un fenómeno o una persona, preguntando: "¿mineral, vegetal o animal?", yo te atribuía todos los atributos, que, en algunas definiciones encontradas postreramente —que es como decir a posteriori, pero sin espaguetis— eran atibrutos, casi atibrutísimos. Así crecí, sin distinguir tu esencia, con decencia, intentando no chocar frontalmente con el aparato, con ningún aparato, esa especie de Hombre Invisible, que no tiene patas, y va más lejos.

He tenido que recurrir a Hegel —para no perder el tiempo con Engel—, pero estos alemanes no saben nada, o no les entiendo. Y el sentido común me dijo que más claro te habla un diccionario o un borracho que un filósofo, que suelen poner la percepción y las metatrancas por delante de lo prostático. Fui primero a consultar el que se supone más docto, el de la que fija y da esplendor, que cualquiera puede pensar es una reparadora y limpiadora de calzado, pero no. Detrás de esos eufemismos se esconde el organismo —el aparato— que regula nuestra habla endihablada, aunque carece de papilas gustativas: la Real Academia Española de la Lengua. Se supone que allí se sepa todo lo que produce la singüeso.

Y en abriendo por la hache, no encuentro nada, de manera que pienso, por un segundo, que el aparato es también sordo. Pobre letra. Con ese padecimiento en la trompita, y ningún académico ha resuelto llevarla al otorrino. Si de pronto alguien suelta en mi delante esa frase de hastío o exageración que reza: "¡Con esos truenos, Àquién duerme?!", yo le digo que la hache y me lo quito de encima. Paso entonces a la letra A, que amén de ser la primera, es la preferida de los médicos para revisar amígdalas y laringes. Y con el aparato en la mano, leo las definiciones de "aparato":

1.Apresto, prevención, reunión de lo que se necesita para algún fin (Esto, como que sí, pero no. Como que casi por coquito. Como que a lo mejor talvez quizás. No me veo diciendo: "Yo me aparato para vencer en esta batalla", de manera que lo de aprestarse me luce aparatoso. Y nunca deben aprestarse la mujer o el cepillo de dientes, mientras que para cepillarse a la mujer sí hay que usar el aparato).

2.Pompa, ostentación (Tampoco. No le agarro la burbuja a esa pompa. No es igual un letrero que diga "Pompas fúnebres", que "Aparatos funerarios". Y la ostentación es una enfermedad de los huesos. De ahí el asombro de los arqueólogos ante los esqueletos de los ostentotes).

3.Circunstancia o señal que precede o acompaña a alguna cosa (Bueeeeeeeno. Dependiendo de qué clase de aparato se hable, te acompaña o no. También depende de otros factores: ¿el aparato se pone sobre la cosa, o la cosa sobre el aparato? También del tamaño del aparato. Te puede preceder, claro. Pero no me acomoda la cosa en esta circunstancia)

4.Conjunto de piezas construido para funcionar unitariamente con finalidad práctica determinada (Ya esta definición se acerca más a mi noción, pues soy profundamente nocionalista. Mas, la parrafada lleva en sí una carga confusa: ¿qué son piezas? ¿Qué es un conjunto? No recuerdo a mi abuela pedir que le sirvieran "un conjunto de frijoles", y, ante el plato desbordado de humeante potaje, solicitar que le restaran algunas "piezas".

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