En otro momento, en un acto con sus seguidores, afirmó que "Cisneros ha dicho en algunas partes del mundo que no descansará hasta que Hugo Chávez esté fuera del poder, o esté muerto. El señor Cisneros está equivocado. Aquí no se trata de Hugo Chávez, se trata de un pueblo y un país que se llama Venezuela. Nosotros los revolucionarios no le tenemos miedo a un oligarca por más dinero que pueda tener".
El gobierno considera que la derrota de Cisneros significaría el fin de la independencia de los medios. Por ello, el oficialismo abre nuevos frentes de batalla en su afán por acallarlos. En varias oportunidades, a las televisoras privadas se les han abierto procesos administrativos en su contra. También han sido amenazadas con quitarles la concesión que les permite transmitir en el espacio radioeléctrico, propiedad del Estado venezolano.
Próximamente, Gustavo Cisneros, en representación de Venevisión, y los directivos de los canales privados Globovisión y Radio Caracas Televisión (RCTV) deberán comparecer ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas sobre la cobertura informativa del hallazgo de presuntos paramilitares colombianos en las afueras de Caracas.
De acuerdo con el diputado oficialista Luis Tascón, los canales privados han restado importancia a un tema "que pone en juego la seguridad de la nación". "Pareciera que existe una complicidad de algunos medios de comunicación con los paramilitares, en torno al tratamiento que se le está dando", dijo el parlamentario.
¿La última jugada?
El pasado 9 de mayo, los cuerpos de seguridad venezolanos detuvieron a un grupo de colombianos uniformados, los cuales fueron acusados por el gobierno de integrar una banda paramilitar. Su misión era derrocar al presidente Chávez, asegura el oficialismo. La tropa irregular fue encontrada en una hacienda deshabitada en las afueras de Caracas, propiedad de Robert Alonso, un exiliado cubano residente en Venezuela desde los años sesenta. Alonso pertenece al ala radical de la oposición. Fue uno de los impulsores de la "Guarimba", como se llamó popularmente a la violencia desatada en las calles de Caracas y otras ciudades de interior en febrero pasado.
También fue allanada una hacienda propiedad de Gustavo Cisneros como parte de las investigaciones del caso de los presuntos paramilitares. Para los representantes de la Hacienda Carabobo, "este allanamiento viene a constituir un nuevo ataque en la campaña de descrédito que en forma reiterada impulsa el Ejecutivo nacional en contra de Gustavo Cisneros".
Con respecto al asunto, el mandatario venezolano dijo que evaluaba la posibilidad de expropiar las propiedades de todo ciudadano que se le comprobara una vinculación con grupos paramilitares colombianos en territorio venezolano.
El chavismo está moviendo muchas fichas al mismo tiempo. La última jugada causó estupor entre venezolanos y extranjeros que consideran a este país su casa. La Asamblea Nacional, con mayoría oficialista, aprobó solicitar a la Fiscalía General el inicio de los trámites para revocarle la nacionalidad a Gustavo Cisneros, además de a los periodistas Marta Colomina, Napoleón Bravo y Norberto Maza, y al exiliado cubano Robert Alonso. La solicitud se fundamenta en la actuación "antipatriota" de estos conocidos personajes de la oposición.
Todavía está por verse quién ganará en la batalla de los medios. Está claro que la posición de cada jugador dependerá del destino del referéndum revocatorio presidencial. Si la consulta popular va, los medios cobran ventaja. Si Hugo Chávez se queda hasta 2006, nadie sabe lo que podría pasar. Quizás todos pierdan. |