No obstante, Solana aprovechó la ocasión para advertir al presidente ruso, Vladimir Putin, que había ido "demasiado lejos" en sus declaraciones sobre la crisis política ucraniana. "Putin no tiene el derecho de injerencia interna en Ucrania, como nosotros tampoco lo tenemos. La preocupación de la Unión Europea es que haya un proceso electoral limpio, bien dirigido y sin fraude", dijo Solana.
Un derecho ganado en las calles
Yúschenko afirmó triunfante el pasado 8 de diciembre que las enmiendas electorales adoptadas por el Parlamento impiden la repetición del fraude, el próximo día 26, y se mostró seguro de su victoria. "En estos días de resistencia popular nació la nueva nación ucraniana de Europa, que quiere vivir en un país honrado, cuyo futuro sea determinado por la voluntad del pueblo, y no por las mafias", dijo. Lo cierto es que sin esa amplia movilización popular no se habría llegado a una solución electoral, con la convocatoria nuevamente a las urnas.
En el panorama político de Ucrania se presenta al candidato gubernamental, Víctor Yanukóvich, como el preferido del Kremlin, mientras que Yúschenko sería pro-occidental y favorable al ingreso del país en la Unión Europea. Quizá, la definición resulta demasiado esquemática.
En declaraciones al diario británico Financial Times, el pasado 11 de diciembre, Yúschenko abogó porque la UE abra las puertas a Ucrania. "Claro que esperamos pasos concretos de la Unión Europea, en respuesta al proceso político y democrático en curso. Durante estos 17 días mostramos que somos un país diferente", argumentó el líder opositor.
Corresponde al pueblo ucraniano, sin injerencias de Moscú o de Bruselas, decidir el futuro en las urnas el próximo 26 de diciembre. Es un derecho que se han ganado en las calles, bajo temperaturas gélidas, luchando en lo que han calificado como "revolución naranja", por los colores del partido de Yúschenko.
Si el candidato opositor vence en las urnas, sólo resta que se puedan cumplir sus promesas ante el Parlamento, el pasado 8 de diciembre: "El pueblo ucraniano seguirá siendo uno sólo, amigo tanto de Rusia como de Europa".
Por el frente, si gana en las elecciones, Víctor Yúschenko, tendrá una tarea compleja, porque ya se han despertado los ánimos separatistas en las regiones del este del país, fronterizas con Rusia, a lo que no serían ajenas nuevas maniobras de Putin en el complicado ajedrez ucraniano.
Para el Kremlin, no resulta nada agradable la idea de que Ucrania forme parte de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El régimen ucraniano está arrinconado y agoniza, pero todavía los nostálgicos del pasado pueden lanzar sus zarpazos con la ayuda y bendición de Moscú. |