www.cubaencuentro.com Jueves, 28 de abril de 2005

 
  Parte 2/2
 
Nuevos tiempos, nuevos retos
La cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia pondrá a prueba hasta qué punto continúan necesitándose ambas naciones después de la caída del Muro de Berlín.
por NILDA NAVARRETE, Praga
 

Por su parte, Bush está muy interesado en establecer un diálogo energético permanente con Vladimir Putin, que le asegure suministros estables de petróleo ruso para diversificar sus fuentes, mientras Rusia buscará las inversiones en el área tecnológica que tanto necesita su industria energética para desarrollarse.

Claro que no faltarán asuntos polémicos. Por ejemplo, el ministro ruso de Defensa, Sergei Ivanov, se quejó de la actividad en Rusia de grupos financiados por los norteamericanos que intentan promover "la democracia y la sociedad civil".

"La noción de democracia no es una patata que se trasplanta de un lugar a otro", agregó el titular de Defensa, y precisó: "seguramente los presidentes Bush y Putin discutirán este asunto muy pronto".

Otros asuntos candentes en Bratislava son la cooperación de Rusia con Irán en materia nuclear. Al respecto, el canciller Lavrov comentó que "lo importante es tratar de resolver los problemas por medios políticos, en esto estamos de acuerdo con Rice". Esta visión, agregó, es también aplicable a la situación de tirantez existente en las ex repúblicas soviéticas de Georgia y Ucrania.

En los temas sobre la reforma administrativa en Rusia, Lavrov admite: "está claro que no coincidimos, pero los presidentes respetan la postura de cada cual. Ello no debe estorbar el desarrollo de la colaboración porque lo principal es que somos aliados".

Para Karaganov, durante la cumbre del día 24 será clave la manera en que los presidentes Bush y Putin puedan separar los temas de divergencias de aquellos en que pueden cooperar.

El analista alemán Alexander Rahr, director del Consejo para la Política Exterior con Rusia y la antigua URSS, lo ve de otra manera. Según sus argumentos, todo el problema gira alrededor de una pregunta: ¿adoptará Rusia los valores democráticos de Occidente? Y "aunque Europa sería débil sin Rusia", una Rusia moderna "requiere un modelo liberal, que podría ser diferente a los modelos occidentales, pero nunca un modelo autoritario".

De cualquier manera, los analistas coinciden en que elegir la capital de Eslovaquia como lugar de encuentro entre dos grandes potencias como Rusia y EE UU, simboliza la nueva composición de poder tras la caída del comunismo en Europa y la posición de Rusia en este continente.

A la cita, que tendrá lugar en el Castillo de Bratislava, asistirán más de 1.500 periodistas extranjeros y la ciudad estará custodiada por 5.500 policías, 400 soldados y 400 bomberos. El espacio aéreo será controlado por cinco cazas MiG-29, de fabricación rusa, estará en alerta el sistema de defensa antiaérea y el estado eslovaco gastará más de 20 millones de dólares en atender a sus invitados.

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