Clima de represión e intimidaciones
De acuerdo a los resultados oficiales, en los comicios votaron 2,4 millones de personas, lo que representa el 48 por ciento de los electores que previamente se habían registrado. En realidad, cerca de 3,2 millones de electores decidieron abstenerse del proceso, lo que no debe resultar tranquilizador para Mugabe y sus ministros.
Después de conocidos los resultados electorales, la Unión Europea (UE) expresó su preocupación por "una serie de graves carencias constatadas" durante las legislativas. La presidencia luxemburguesa de turno de la UE señaló "sus reservas sobre el entorno en el cual se realizó el escrutinio", preocupación que se añade a otras sobre el respeto a los Derechos Humanos en esa nación africana.
Un despacho de una agencia internacional de noticias, transmitido a fines del pasado año, muestra el clima de represión e intimidaciones que reina en Zimbabwe: "Arnold Bunya, ciudadano zimbabuo de 29 años de edad, pasará la Nochebuena y Año Nuevo en la cárcel por haber 'insultado' al presidente de su país, Robert Mugabe. Bunya viajaba a bordo de un autobús y, al parecer, se enfrascó en una discusión con un hermano suyo, en el curso de la cual se le escuchó decir: 'No seas tan cabeza dura como Mugabe'". Quien le escuchó fue un agente de la Organización Central de Inteligencia (OCI). La tradición tercermundista —y, en especial, la de las ya no tan nuevas naciones africanas— autoriza a pensar que, bajo siglas tan campanudas, lo que hay es una red de chivatos y sicarios, reminiscencia de los temibles y omnipresentes 'toton-macoutes' que hicieron célebre el Haití de Papa Doc.
Poco antes de las elecciones, un influyente prelado católico, monseñor Pius Ncube, lanzó un llamamiento "popular y pacífico a la ucraniana" para derrocar a Mugabe, presidente desde 1980, al que imputa la corrupción y el hambre que afecta a un 55 por ciento de los 12 millones de habitantes del país, según el Programa Alimentario Mundial. "Si el Señor lo llamase, habría una oportunidad para que las gentes vivan en paz, ya que en tanto siga aquí, sus ministros tienen tanto miedo que no habrá cambios".
Según el prelado, el gobierno condenó al hambre a los opositores en vísperas de unas elecciones legislativas, cuyos precedentes —en 2000 y 2002— fueron criticados por la Unión Europea, debido a las irregularidades detectadas. Monseñor Ncube denunció que la distribución de alimentos en la región de Matabeleland, en el sudoeste de Zimbabwe, feudo de la oposición, ha sido paralizada por el gobernante partido ZANU-PF.
El país sufre una hambruna causada por las sucesivas sequías y por las controvertidas reformas agrarias dictadas por Mugabe desde el año 2000 y que supusieron la expropiación de 6.796 haciendas, con un total de 12,4 millones de hectáreas, en su mayoría explotadas por blancos.
Si bien es cierto que el levantamiento pacífico, al estilo ucraniano, es difícil de repetir en Zimbabwe, resulta improbable que la población de ese país africano tenga que esperar por el centenario de Mugabe para vivir con nuevas esperanzas. |