La reunión para el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) concluyó el jueves en Miami, un día antes de lo previsto, en medio de un impresionante despliegue de seguridad y esporádicos enfrentamientos entre policías y manifestantes opuestos al pacto hemisférico.
Ministros de 34 países en el continente, todos con excepción de Cuba, anunciaron al atardecer que en la cita de Miami habían avanzado todo lo posible por el momento.
El foco de atención se desvió el jueves de los salones de reunión hacia las manifestaciones de protesta, que nunca llegaron a perturbar a los negociadores dentro del lujoso hotel Intercontinental, al borde de la bahía de Miami.
Desde las primeras horas de la mañana y bajo la mirada vigilante de miles de policías antimotines, respaldados con helicópteros y carros blindados, comenzaron a concentrarse en el downtown de Miami manifestantes opuestos al libre comercio y a la globalización. A partir de las 2 de la tarde entre 8.000 y 10.000 personas, muchas de ellas sindicalistas, iniciaron la marcha de forma pacífica, portando títeres y pancartas y coreando consignas como "Simplemente diga 'no' al ALCA de George W. Bush".
Los incidentes violentos se reportaron antes y después de la marcha. Los primeros sucedieron cuando grupos aislados de manifestantes con los rostros cubiertos por pañuelos, máscaras y cascos comenzaron a forcejear con la policía intentando abrir la marcha antes de la hora acordada con las autoridades. La policía usó sprays malolientes y pistolas con electricidad en la mañana, y a pesar de esto al menos tres de sus agentes resultaron lesionados.
Los disturbios más violentos ocurrieron en la tarde. Varias decenas de manifestantes agredieron a la policía, lanzándole piedras, pedazos de concreto y botellas de agua, entre otros objetos.
La respuesta policial fue con gases lacrimógenos y balas de goma. Mientras los policías, protegidos con sus escudos antimotines, avanzaban en fila cerrada hacia los manifestantes, estos improvisaban barricadas, incendiaban cestos de basura y dañaban carros y señales de tráfico.
Al caer la noche se dispersaron los últimos manifestantes.
La policía hizo al menos 74 arrestos y 12 manifestantes fueron asistidos en el hospital con lesiones y heridas leves.
Los disturbios fueron de escasa envergadura, y mucho más leves que los protagonizados por los "globalifóbicos" en Seattle en 1999, cuando paralizaron parte de la ciudad estadounidense y dieron al traste con la reunión de la Organización Mundial de Comercio que se realizaba allí. Ciudades europeas como Ginebra también han sentido en los últimos años el embate de los violentos críticos del libre comercio.
El proyecto del ALCA, originalmente concebido en 1994 como un área de libre comercio desde Alaska a Tierra del Fuego, fue modificado en la reunión de Miami por una propuesta conjunta de Estados Unidos y Brasil. Ambos tienen fuertes desacuerdos en cuanto a propiedad intelectual, subsidios agrícolas y liberalización no restringida de los servicios, entre otros temas.
La versión que emerge de la cita es la de un ALCA "light", como acuerdo marco que permitirá la eliminación de las barreras comerciales en el continente y amparará la firma de pactos bilaterales, en los que los países elegirían qué compromisos asumir y cuáles no.
Chile, Canadá y México presentaron inicialmente sus objeciones a la fórmula.
El jueves, el secretario de Economía mexicano, Fernando Canales, dejó entrever algo de frustración durante la conferencia de prensa final.
"Hoy hubo avances, pero había otros países que queríamos más avances. Estamos contentos pero quería manifestar que queremos ir más allá".
El secretario de Comercio argentino, Martín Redrado, fue más optimista: "Hemos conformado un esqueleto del ALCA lo suficientemente grande y flexible para abarcar las necesidades de 34 países".
La declaración de Miami será la base para que los negociadores trabajen de cara a la firma del acuerdo final, prevista inicialmente para el 2005. Venezuela fue el único país que expresó sus reservas y pidió introducir el concepto de que los compromisos en el pacto sean compatibles con la soberanía de los estados. |