El presidente de Perú, Alejandro Toledo, pidió perdón en nombre del Estado por la violencia política que afectó al país entre 1980 y 2000, y que dejó 70.000 muertos o desaparecidos, informó la BBC.
En un mensaje a la nación, transmitido por radio y televisión el viernes por la noche, Toledo dijo que su gobierno invertirá unos 800 millones de dólares en un plan de paz y desarrollo para las zonas afectadas por el conflicto de 20 años.
"En nombre del Estado, pido perdón a quienes han sufrido por los muertos, desaparecidos; a los miles de desplazados, a los discapacitados, a los torturados; en general, a todas las víctimas de la violencia y del terror", expresó el mandatario.
Según AP, el plan anunciado debe ser ejecutado entre este año y el 2006, en una primera etapa que Toledo espera "sea continuada por los gobiernos siguientes". El presidente asumió el poder en 2001 para un mandato de cinco años que concluye en 2006.
El proyecto se ejecutará en las regiones de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica, y en las provincias de Satipo y La Convención, consideradas como las más afectadas por la violencia.
Toledo dijo que los objetivos del plan son mejorar la alimentación, el saneamiento, la salud, la educación y la seguridad ciudadana, en esas áreas.
Además, rehabilitar y aumentar la infraestructura vial, de telecomunicaciones y de electricidad; elevar la producción y la productividad, en especial la agropecuaria y agroindustrial; promover la inversión privada, y fortalecer la presencia del Estado y la sociedad civil en esas zonas.
Toledo afirmó que la organización maoísta "Sendero Luminoso es el principal responsable de esas dos décadas de violencia" y admitió que "algunos miembros de las fuerzas del orden incurrieron en excesos dolorosos".
Según el mandatario, el Poder Judicial deberá castigar a los culpables sin permitir la impunidad.
La violencia abarcó los gobiernos de Fernando Belaúnde Terry, de 1980 a 1985, Alan García, hasta 1990, y de Alberto Fujimori, hasta 2000.
Sendero Luminoso comenzó una campaña violenta en 1980 en el departamento de Ayacucho, en los Andes; y desde 1985 también lo hizo el grupo Tupac Amaru.
Para Toledo, el abandono de los territorios andinos por parte del gobierno y la exclusión social, "fueron el caldo de cultivo de la ideología demencial y terrorista que se ensañó con los peruanos más pobres y de la cual resultó el baño de sangre que duró 20 años".
El sábado algunos políticos peruanos expresaron entusiasmo ante la ejecución de un plan de paz y desarrollo, anunciado por el presidente.
"Es un mensaje positivo (…) hemos dado un paso adelante y podemos encontrar consenso para llevar adelante esta fórmula de paz", dijo el legislador Jorge del Castillo, dirigente del opositor Partido Aprista Peruano.
Para el presidente del Congreso, el diputado oficialista Henry Pease, "es una buena noticia".
El sacerdote Ramón Garatea, quien integró la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que elaboró el informe, dijo sentirse satisfecho de "que el presidente Toledo haya tomado en serio el análisis de la comisión".
Pease dijo que las cifras del informe de la CVR señalan que el 79% de las víctimas del terrorismo vivían en zonas rurales y que el 75% tenían el quechua y otras lenguas nativas como su idioma materno.
"Eso indica una realidad a la cual le hemos dado la espalda. Creo que ese es el reto que hay que asumir con prisa para que haya una auténtica reconciliación", señaló. |