El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, decretó el miércoles una rebaja del 6% en el precio del combustible diesel, en un intento por contener las protestas sociales que se propagan desde hace dos semanas por la nación sudamericana, informó Reuters.
"Somos capaces de escuchar y de ceder", dijo Mesa al anunciar la flexibilización de la medida original que, según su gobierno, elevó el precio de los carburantes para poner fin a un subsidio estatal "insostenible" de unos 30 millones de dólares anuales al sector.
Sin embargo, organizaciones del departamento boliviano de Santa Cruz que realizan una huelga de hambre consideraron insuficiente la rebaja y anunciaron que seguirán con las protestas, informó EFE.
La huelga de hambre fue iniciada hace una semana por algunos líderes vecinales de Santa Cruz, el departamento boliviano más grande y próspero del país, cuyo sector agropecuario tiene un alto consumo de diesel.
El lunes se sumaron decenas de otros dirigentes para exigir la anulación completa del aumento de en un 10 y un 23% en precio de la gasolina y el diesel, respectivamente, decidido por el gobierno el 30 de diciembre pasado.
Tras evaluar la decisión gubernamental sobre el precio de los combustibles, el Comité Pro Santa Cruz, organismo cívico que encabeza las protestas en ese departamento, rechazó la rebaja por considerarla insuficiente y acusó al presidente de burlarse de las entidades regionales.
En un comunicado, la organización demandó volver a la situación anterior al 30 de diciembre y llamó a los habitantes del departamento a continuar la huelga de hambre y las acciones de presión.
La huelga de hambre era seguida el miércoles por unas 200 personas, mientras crecía la amenaza de invasión de dependencias públicas por parte de grupos descontentos.
Uno de ellos —de estudiantes universitarios— incursionó el lunes en una oficina tributaria y otras 20 personas tomaron el miércoles una sede administrativa de pensiones jubilatorias para emprender sus respectivos ayunos.
Grupos de manifestantes, identificados como campesinos, bloquearon el miércoles los accesos al aeropuerto internacional de Viru-Viru, entorpeciendo las operaciones aéreas de la más populosa ciudad boliviana —de 1,2 millones de habitantes— con el extranjero y el resto del país.
Un bloqueo campesino en una carretera que une a La Paz, la sede gubernamental de Bolivia, con una zona que la abastece de productos agrícolas, cumplió el miércoles su tercer día y ha provocado graves perjuicios económicos. |