El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, encabezó el jueves en La Paz una masiva manifestación de rechazo a los bloqueos de carreteras que realizan sindicatos cocaleros, pero fracasó luego en un nuevo intento de acuerdo con el líder opositor Evo Morales, informó Reuters.
"No ha podido fructificar nuestro propósito, pero el gobierno mantiene las puertas abiertas para dialogar con todos", declaró a la prensa el ministro de la Presidencia, José Galindo, al lamentar la falta de acuerdo con que concluyó este jueves una reunión de cuatro horas entre Mesa y Morales en el palacio de gobierno.
"No pudimos definir nada (…) no entendemos la intransigencia de Mesa" en el tema de discordia, el régimen tributario que contemplará una nueva Ley de Hidrocarburos que estudia actualmente el Congreso, dijo Morales al salir de la sede del encuentro notoriamente disgustado.
Morales —a quien Mesa había pedido públicamente disculpas el miércoles por haberlo supuestamente ofendido en un discurso— acudió al palacio gubernamental acompañado por el líder de la unitaria Central Obrera Boliviana, Jaime Solares, y representantes de otras organizaciones sindicales y políticas de izquierda que firmaron el miércoles un pacto antigubernamental.
El líder cocalero dijo que el frente opositor se reuniría de inmediato para organizar la "radicalización" de los bloqueos de carreteras a partir de este viernes.
El ministro Galindo lamentó el fracaso del diálogo y aseguró que el gobierno no usará la fuerza de inmediato para poner fin a los bloqueos, sino que acudirá a mecanismos judiciales, como los ya utilizados en la ciudad oriental de Santa Cruz donde un centenar de transportistas están procesados por bloquear calles.
El encuentro entre Mesa y Morales se produjo apenas horas después de que el presidente hiciera un llamamiento a la tolerancia y la unidad, durante una manifestación convocada por el gobierno para repudiar los bloqueos, dos días después de que el mandatario, protagonista de una fugaz renuncia esta semana, fuera ratificado por el Congreso.
Mesa identificó a los bloqueos como el problema mayor que afecta a la ciudadanía boliviana.
Pero Morales, cuyo partido izquierdista, el Movimiento Al Socialismo (MAS), respalda el bloqueo de la carretera troncal en la región de Chapare, en el centro del país, dijo antes de su reunión con Mesa que el "problema verdadero" no está en los bloqueos sino en un polémico proyecto de ley petrolera.
Morales afirmó que los bloqueos en el Chapare, región conocida principalmente como productora de coca, "no son contra el pueblo boliviano sino a su favor", porque buscan forzar la inclusión en la ley petrolera de un régimen tributario que garantice para el Estado al menos el 50% del valor de los hidrocarburos.
"No queremos un país bloqueado por unos pocos, la mayoría está aquí", expresó Mesa en su discurso, seguido por bailes folclóricos de los asistentes y una serie de estribillos de respaldo al gobernante.
Además de aprobar la ley petrolera, Mesa y un grupo mayoritario del Congreso se comprometieron el martes a definir pronto las convocatorias a una Asamblea Constituyente y a un referendo sobre autonomías regionales.
En el frente de conflicto, al bloqueo de la carretera troncal, iniciado la semana pasada, se sumaban el jueves bloqueos esporádicos en El Alto, por vecinos que exigen la expulsión de la empresa de agua potable subsidiaria de la francesa Suez.
Además, la huelga del transporte público en demanda de un alza de tarifas en el distrito oriental de Santa Cruz, iniciada el miércoles, provocó varios enfrentamientos violentos entre huelguistas y policías.
También en Santa Cruz, campesinos de una provincia petrolera bloqueaban carreteras y amenazaban con "cortar a sierra limpia" un gasoducto, exigiendo mayor participación en las regalías generadas por la explotación de gas natural. |