La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y el canciller brasileño, Celso Amorim, dijeron el martes que sus países quieren "trabajar juntos" por la democracia hemisférica, aunque esa cooperación tiene matices distintos en el caso de Venezuela, informó la AFP.
"Nuestros países tienen gran afinidad en cuestiones relativas a la democracia y al cambio social", resaltó Amorim en una rueda de prensa con Rice, en la que se abordaron las crisis regionales que en los últimos tiempos provocaron estallidos sociales y renuncias, como las de los presidentes de Bolivia y Ecuador.
Washington y Brasilia tienen la voluntad de "seguir trabajando juntos, respetando la soberanía de los países, para favorecer la democracia en nuestro propio continente", añadió el jefe de la diplomacia brasileña.
Rice resaltó los "valores comunes" entre los dos países y se congratuló por el compromiso del presidente Luiz Inacio Lula da Silva para asegurar la estabilidad de la región, como quedó demostrado en Haití, donde Brasil lidera una misión militar de la Organización de Naciones Unidas.
Esas ideas quedaron plasmadas en un comunicado conjunto, que afirma que Brasilia y Washington tienen "el compromiso (…) de cooperar con otras naciones, particularmente en nuestra región, orientadas por una visión común de libertad, democracia y justicia social".
Rice mencionó la "cooperación entre la OEA (Organización de Estados Americanos) y los miembros de los estados sudamericanos para tratar de llegar al pueblo ecuatoriano y por supuesto al gobierno para ver si podemos ayudarlos a tomar la senda de una democracia estable".
La secretaria de Estado norteamericana reconoció así explícitamente el papel de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN), una iniciativa articulada por Brasil y que en el caso de la crisis ecuatoriana fue vista como una posible competidora de la OEA, para resolver la crisis que la semana pasada provocó la caída del presidente Lucio Gutiérrez.
Las declaraciones fueron más matizadas en el caso régimen del venezolano Hugo Chávez, considerado por el gobierno de George W. Bush como un elemento desestabilizador de la región.
"Todos queremos una Venezuela libre y totalmente democrática", dijo Rice, en tanto que Amorim insistió en la necesidad de preservar "la soberanía" en la búsqueda de cualquier solución.
"Evidentemente sabemos que, como en cualquier otra sociedad, existen problemas y que esos problemas deben ser discutidos por el pueblo venezolano, y lo que podamos hacer para ayudar en el encaminamiento positivo —siempre respetando, repito, la soberanía de ese país vecino—, lo haremos", afirmó el canciller brasileño.
Amorim dijo que Brasil y Estados Unidos también quieren "volver a dar ímpetu a las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas" (ALCA), en el marco de lo acordado en 2004 en Miami, que prevé aperturas de los mercados continentales a los ritmos y en los temas decididos por cada país.
Brasil subordina cualquier avance del ALCA a la apertura de los mercados agrícolas de Estados Unidos. Éste exige apertura de las compras gubernamentales y de las reglas de inversiones en Brasil.
Las diferencias sobre el ALCA no impiden los buenos negocios ya que Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones brasileñas y Brasil es el principal receptor de capitales norteamericanos en Sudamérica, con inversiones que llegan a los 34.000 millones de dólares.
En 2004, las exportaciones brasileñas a Estados Unidos alcanzaron los 20.300 millones de dólares (21% del total).
Brasil importó el año pasado productos norteamericanos por 11.511 millones de dólares (18,3% del total de compras brasileñas), según datos del país sudamericano.
Rice, que llegó el martes por la mañana a Brasil, mantuvo por la noche una reunión de media hora con Lula en la que, según el portavoz presidencial, André Singer, la jefa de la diplomacia estadounidense destacó "la importancia de las relaciones entre los dos países para el crecimiento del comercio y la consolidación de la democracia en el Continente".
En el encuentro, Lula destacó la importancia de que Estados Unidos participe en las obras de integración de América del Sur, en tanto que Rice resaltó la necesidad de que Brasil y Estados Unidos se comprometan en una ayuda conjunta a África, según dijo Singer.
Lula también renovó a Rice una invitación para que el presidente Bush visite Brasil.
Este miércoles Rice continuará viaje hacia Colombia, segunda etapa de una gira que debe conducirla también a Chile y El Salvador. |