El Senado de Bolivia sancionó el martes una ley de reforma constitucional para la convocatoria de nuevas elecciones generales el 4 de diciembre próximo. Con los comicios, que recortarán en año y medio el actual mandato, se pretende sacar de la crisis sociopolítica al país suramericano, informó la AFP.
Este miércoles, líderes sociales y políticos se lanzaron a una campaña electoral que se vislumbra intensa y reñida.
Con dos tercios de los votos, los senadores bolivianos ratificaron el martes la ley para la celebración de comicios presidenciales, que la Cámara de los Diputados había aprobado horas antes.
Los votos de los 107 presentes permitieron que los diputados abrieran la carta política para un nuevo período constitucional de cinco años, es decir, de 2006 a 2011, cuando todavía faltan dos años para concluir el período que comenzó en 2002. Sólo una de las seis fuerzas políticas representadas en el Parlamento, la derechista Nueva Fuerza Republicana (NFR), se opuso a la convocatoria de los comicios generales.
Por dos tercios de los votos de los 134 legisladores presentes, los congresistas aprobaron leyes para la elección de asambleístas constituyentes y para la convocatoria de un referendo sobre autonomías regionales el 2 de julio de 2006.
Además, votaron la creación de un consejo preautonómico para establecer las responsabilidades y facultades de los regímenes autónomos, y se aprobó un consejo preconstituyente, que regulará el número de asambleístas y sus atribuciones.
Rápido inicio de campaña electoral
Sólo un día después de que el Congreso allanara el camino para las elecciones generales, líderes sociales y políticos iniciaron la campaña electoral.
Según la AP, las encuestas coinciden en que el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002) encabeza las preferencias, con casi un 19%, seguido de cerca por el empresario cementero Samuel Doria Medina y el líder cocalero Evo Morales.
"Todos los bolivianos vamos a tener la oportunidad en diciembre de bloquear democráticamente a Evo Morales", dijo a la prensa Doria Medina, en lo que parece ser el primer dardo lanzado al tablero electoral. |