El presidente venezolano, Hugo Chávez, declaró este martes esencialmente "antiimperialista" a la Fuerza Armada del país sudamericano, informó la AP.
Chávez llamó al nuevo ministro de Defensa, Orlando Maniglia, a "no perder de vista los retos" que a su juicio están por delante: "el rescate del pensamiento militar originario venezolano, pensamiento antiimperialista, nacionalista, integracionista, libertario, de unidad cívico-militar".
Maniglia fue designado la semana pasada nuevo ministro de Defensa, en sustitución del general en jefe Jorge García Carneiro, uno de los oficiales que ayudaron a Chávez a regresar el poder tras el breve golpe de Estado de 2002.
El mandatario venezolano exhortó a Maniglia y al alto mando militar a continuar avanzando en la línea estratégica trazada por su antecesor "fortaleciendo la cohesión y unidad de los cuatro componentes militares de la nueva Fuerza Armada y el pensamiento antiimperialista y anticolonialista".
En el acto de transmisión de mando, el presidente exhortó también al nuevo ministro a continuar incrementando la "participación popular en la defensa integral de la nación" y sostuvo que "sin dudas, la Fuerza Armada venezolana está en el corazón mismo de la revolución", como denomina a su proyecto político.
Chávez ha despertado temores entre sus antagonistas, quienes lo acusan de politizar las Fuerzas Armadas e intentar instalar una dictadura.
A diferencia del pasado reciente, la cooperación militar entre Estados Unidos y Venezuela ha disminuido desde que Chávez asumió el poder en 1999.
Su gobierno ordenó el retiro de una misión militar estadounidense que por décadas estuvo basada en el fuerte Tiuna de Caracas, y en el 2001 canceló la participación de Venezuela en los regulares ejercicios entre militares estadounidenses y latinoamericanos.
Este martes la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) cuestionó la creciente militarización en la sociedad venezolana y el discurso "belicista" de las autoridades.
En una declaración al terminar la asamblea de obispos de mitad de año, la CEV dijo que el "conjunto de realidades, unido a un discurso belicista y a la militarización creciente del conjunto de la vida social generan y alimentan una atmósfera y una actitud de temor e inseguridad".
Por otra parte, la CEV expresó su preocupación sobre el clima de confrontación en el país y pidió a los todos los sectores buscar formas de entendimiento.
Los obispos rechazaron la imposición de criterios políticos, "bien sea por las mayorías, el manejo arbitrario del poder o las armas".
La declaración dedicó un aparte especial a la violación de los derechos humanos y a los procesos judiciales a los que han sido sometidos varios dirigentes políticos disidentes, aún cuando el gobierno ha negado reiteradamente la existencia de presos políticos en el país.
"Capítulo especial merece la situación de personas acusadas o detenidas por supuestos delitos políticos y la denuncia de que el modo de proceder en varios casos apunta a un afán de retaliación y de castigo a la disidencia", indicó el documento, leído por el portavoz de la conferencia, el obispo José Ángel Divasson.
"Reiteramos el llamado a reforzar la seguridad ciudadana a proscribir la impunidad, a no tolerar los abusos de los cuerpos de seguridad, a no permitir que la justicia se partidice y a dar plena vigencia al mandato constitucional que establece claramente la primacía de lo civil en un Estado democrático de derecho", puntualizó la CEV en el texto. |