Cuatro explosiones golpearon nuevamente el sistema de transporte de Londres este jueves, dos semanas después de que ataques terroristas en los subterráneos y en un autobús de la ciudad dejaran 56 muertos y 700 heridos.
Como el pasado 7 de julio, las explosiones se produjeron en tres estaciones de metro y en un autobús urbano de forma "casi simultánea".
El comisario de la policía londinense, Ian Blair, dijo que los artefactos eran "de menor potencia" que los del 7-J, y algunos no han estallado, informó el diario español El País. Sólo se habrían producido heridos leves.
"La situación está bajo control", afirmó Blair. Se han realizado dos detenciones y un portavoz de Scotland Yard dijo a la BBC que las fuerzas de seguridad buscan a un "número indeterminado de fugitivos".
Los estallidos se registraron en las estaciones de metro de Oval, Warren Street y Shepherd Road.
Algunos testigos dijeron haber visto a un hombre huyendo tras tirar una mochila en uno de los trenes.
"Todos salimos de la plataforma y el tipo corrió y subió corriendo la escalera", dijo a la radio de la BBC una testigo.
También se reportó una explosión menor en un autobús de la línea 26 en Hackney Road. Las ventanas del vehículo volaron.
"El conductor del autobús oyó un estallido en la parte trasera. Pensó que probablemente había sido un vehículo que lo había chocado, dijo un oficial de policía citado por Reuters.
"Se detuvo en una parada cercana y vio un paquete sospechoso en la parte trasera del autobús", agregó.
Los servicios de toda la red de subterráneos de la ciudad fueron suspendidos, según las autoridades de transporte, y las calles cercanas a los incidentes fueron acordonadas.
"Sabemos por qué son hechas estas cosas. Son hechas para asustar a la gente", dijo el primer ministro británico, Tony Blair, en una conferencia de prensa.
"Afortunadamente, en este instante parece no haber víctimas (...) tenemos que reaccionar calmadamente", agregó. |