¿Un diálogo a dos bandas?
Hay otro factor en la percepción del asunto por parte de los socialistas españoles, que no debemos perder de vista.
El pasado 15 de noviembre, el ex presidente del gobierno español, Felipe González, dijo que tenía en su poder "cierto grado de información" acerca de que Estados Unidos levantará el embargo contra Cuba el año próximo.
Fue en un encuentro con periodistas del diario Le Monde. Al ser preguntado por el director de redacción del vespertino galo, Edwy Plenel, sobre si estaba seguro de que la administración estadounidense del presidente George W. Bush iba a cambiar de posición, González respondió tajante: "Sí, eso es lo que estoy diciendo".
Según González, una vez que eso suceda "se plantearán al presidente cubano Fidel Castro cuestiones importantes sobre el no-embargo", porque esa medida "sólo explica el 30 por ciento del fracaso" del régimen cubano.
Si esta percepción del ex jefe del gobierno español se confirma en un futuro, a corto o mediano plazo, ello puede explicar la iniciativa de Rodríguez Zapatero de hacer más flexibles las medidas adoptadas en junio de 2003, con el propósito de abrir un diálogo a dos bandas: con el gobierno de Castro y con la oposición cubana.
Es de sobra conocida la frase de que "la política es el arte de lo posible", y no resulta nada casual que el tema de Cuba despierte tantas atenciones en las cancillerías europeas.
Los disidentes, en el interior de Cuba, deberían estar preparados para presentar sus propias propuestas acerca de cómo debe ser más efectivo el apoyo de la UE, aun renunciando al simbolismo de ser los únicos invitados a las recepciones, con motivo de los días de fiesta nacional.
También es justo reconocer que, en particular las esposas y familiares de los presos de la primavera de 2003, recibieron entonces un reconocimiento con estas invitaciones. Pero hay que recordar que, antes del 5 de junio de 2003, algunos dirigentes de las organizaciones de disidentes participaban en las recepciones de algunas embajadas europeas en La Habana, sin que por ello se marcharan de las mismas los representantes del régimen. Hubo un cálculo deliberado del gobierno de Castro para "dramatizar" el asunto y cortar, en la práctica, las relaciones diplomáticas con los países de la UE que cumplieron con esas directivas.
También es una frase muy común de que "para bailar el tango se necesitan dos personas". Algún día, esperemos que no muy lejano, los sucesores de Fidel Castro tendrán que sentarse a negociar con los opositores la transición pacífica y la reconciliación nacional. En este escenario, la Unión Europea puede y debe jugar un papel decisivo, incluso porque ahora forman parte de esa entidad países que hasta hace sólo unos años atrás integraban el "campo socialista", junto a Cuba.
Resulta importante mirar al futuro. Aunque momentáneamente pueda perderse ese reconocimiento simbólico de las invitaciones a las fiestas nacionales, ese derecho será recuperado en un futuro no muy lejano, porque los líderes europeos (también algunos dirigentes cubanos) saben perfectamente que los disidentes de hoy están llamados a ser, mañana, los dirigentes del país o de agrupaciones políticas legales.
Entonces será normal que compartan, en estas actividades, personajes del gobierno y de los partidos de la oposición y los sindicatos, como ocurre en todo país civilizado y democrático del mundo. |