Un actor duro y astuto
La falta de tiempo, o mejor dicho, la limitación política del tiempo compromete el éxito de los poderes y las políticas blandos basados en la persuasión, el diálogo, la digestión y la negociación concreta del cambio político. Sobre todo al inicio de un proceso de esta naturaleza, en el que siempre es necesario buscar, primero, un acuerdo en las premisas para que el diálogo no sea de sordos.
Si este análisis es aproximadamente correcto, habría que preguntarse hacia dónde puede ir la política de la Unión Europea el próximo 30 de junio.
Porque el gobierno cubano, un actor duro y astuto, ha perdido tiempo para dejar las cosas claras y ha empleado este corto tiempo en confundir. Una confusión en sentido estricto: dice que quiere negociar, pero se coloca en la acera de los fuertes; ofende a sus interlocutores, pero quiere mantener el diálogo; libera a renombrados disidentes, pero mantiene en prisión a disidentes de menos connotación pública y mediática; pierde un pulso diplomático, pero deja abierta la puerta que amenazó cerrar; permite un cónclave abierto a un sector de la derecha pública, pero impide la entrada o expulsa a políticos y periodistas europeos interesados en observar las movidas en La Habana; da un paso atrás en la política de aperturas, pero corteja el modelo chino y abre las puertas del mercado interno, al pormenor, al empresariado venezolano; finalmente, recrudece su lenguaje de guerrilla, pero alimenta, casi descaradamente, su vida burguesa.
Frente a este cuadro, todas las posiciones posibles dentro de la Unión Europea cuentan con formidables argumentos. Internamente, el gobierno cubano no ha cumplido todos sus deberes semestrales, pero, en lo que a la oposición se refiere, no ha hecho inflexiones regresivas. Externamente, ha hecho un feo diplomático a Europa de valor coyuntural que ofende las políticas amigas. En este sentido, la Unión Europea está en una paradoja: un diseño que depende del comportamiento del gobierno cubano hacia sus ciudadanos está ahora amenazado por la conducta de las autoridades de la Isla hacia los europeos.
En los extremos de la paradoja, España y la República Checa. Madrid puede argumentar que la reunión disidente del 20 y el 21 de mayo demuestra el valor de la estrategia que públicamente comenzó a liderar el 12 de octubre de 2004. Praga puede argumentar que las expulsiones de parlamentarios y periodistas significa la humillación de dicha estrategia. Así, mientras Martha Beatriz Roque ayuda involuntariamente a España, la República Checa podría ayudar involuntariamente al sector duro del gobierno que no habría permitido, a su vez, la reunión de Roque.
En el análisis final, los europeos blandos y duros están empatados. La decisión que se tome será siempre política. Sin embargo, su connotación puede diferir si la decisión se toma con estricto apego a los hechos o con estricto apego a la estrategia. Una apuesta clara es la de pensar en el tiempo necesario para medir la productividad estratégica con el apropiado blindaje psicológico. Los hechos también pueden ser producidos pronunciando las palabras adecuadas. |