www.cubaencuentro.com Jueves, 09 de junio de 2005

 
  Parte 3/4
 
¿Cae un icono de la izquierda?
Debate sobre el pasado de Salvador Allende.
por JORGE A. POMAR, Colonia
 

Higiene mental y delincuencia era una tesis tan reaccionaria que ya en 1933 escandalizó (ligeramente, por supuesto) a sus tutores, que por precaución le dieron una calificación modesta. En cuanto al proyecto de esterilización —un calco de la Ley para Precaver una Descendencia con Taras Hereditarias, dictada ese mismo año por el Tercer Reich—, fue rechazado (sin aspavientos) por no encajar en un gobierno de frente popular. Lo cual demuestra además el despiste ideológico del joven Allende, su total incapacidad para distinguir los tenues matices que separan el totalitarismo de izquierda del de derecha.

Su opción por los postulados raciales y psicopatológicos nazis, por la ingeniería genética y social masiva, ciertamente no era, no podía ser aceptada oficialmente por la mayoría de sus conmilitones. Ni modo, siendo como era el frente popular la política del Komintern para América Latina en aquellos tiempos.

Nazismo latinoamericano

Al menos tres elementos de juicio obran en descargo de la ofuscación juvenil de Allende. Al primero ya hemos aludido: la escasa diferencia estructural entre estalinismo y nacionalsocialismo, diferencia que en el plano formal es casi nula, y en el del contenido apenas afecta la base material del sistema: en uno el corporativismo y los monopolios privados; en el otro, el colectivismo y el monopolio estatal.

Como correlatos, la pureza clasista de un lado y la racial-xenófoba del otro. El resto es patrimonio común: predilección por las tribunas y los rituales de masas, aversión al binomio democracia-liberalismo con "encarne" especial en Estados Unidos, rastreable como un hilo conductor en la retórica de Lenin, Mussolini, Stalin, Hitler, Mao y Castro, y el resto de la parafernalia. Farías describe así la confusión del joven Allende: "Existen en él desfases fundamentales, porque afirma que es uno de los fundadores del PS (…), sobre la base del marxismo-leninismo, al mismo tiempo que escribe textos absolutamente antisemitas y señala a los revolucionarios como sicópatas (…) En la vida de Allende hay casi sólo incoherencias".

Segundo elemento de juicio: la rápida fermentación de la propaganda del Fascio (Haz) italiano y del NSDAP, Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (repárese en los atributos de la entidad conocida por NAZI; a su manera todos eran ciertos), en el excelente caldo de cultivo del caudillismo, el racismo, el antisemitismo y el machismo, todos ellos ismos endémicos en Sudamérica.

En el caso cubano, por ejemplo, salta a la vista que en fecha tan tardía como el año 1953, Fidel Castro —de quien consta que a los 26 años de edad poseía ya una considerable cultura política y era aficionado al género biográfico— haya titulado su alegato en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada La historia me absolverá, traducción literal de Die Geschichte wird mich freisprechen, nombre del plaidoyer de Adolf Hitler ante el tribunal que lo juzgó por el igualmente fallido putsch de Munich, veinte años antes.

Sobre la persistencia del ideario fascista en Sudamérica, comenta Farías en una entrevista: "Las organizaciones nazis en Latinoamérica mantienen más de doscientas cincuentas grandes empresas". No está de más añadir aquí que la "limpieza de raza" es una vieja herencia española aún viva en el subcontinente, que la eugenesia fue una práctica corriente entre las clases medias y altas latinoamericanas difundida (también en Cuba) desde Estados Unidos.

Tercer elemento de juicio: Gonzalo Vial Correa alega, no sin razón, que "Allende publicó su tesis médica a los 25 años y planteó su proyecto a los 29. Nunca jamás (que yo sepa), en su dilatada vida pública, manifestó de nuevo esas aberraciones juveniles, ni menos —y esto sí es objetivo— las tradujo en actos concretos. Y debemos recordar que fue congresista muy destacado durante cuarenta años [alrededor de treinta más bien], cuatro veces candidato presidencial y finalmente Supremo Mandatario. Aquellas ideas, entonces, fueron pecados de juventud, y pecados verbales".

Las cuentas del pasado

Sobre el Allende adulto pesa el hecho incontrovertible de que jamás se retractó de esos "pecados de juventud", los cuales, si en efecto quedaron en "verbales", fue sólo porque tanto su tesis de doctorado como su proyecto de esterilización no encontraron eco en la sociedad chilena. Es muy posible que ese silencio culpable se debiera a que, dada la extrema gravedad de la falta, cualquier confesión habría hallado quizás la comprensión, incluso el perdón de sus compatriotas, pero con toda seguridad igual habría dado al traste con su prometedora carrera política. Desde luego, el cese de sus devaneos fascistoides, más o menos a mediados de la década de los cuarenta, puede ser visto como un resultado del desenlace de la Segunda Guerra Mundial, del colapso del nacionalsocialismo y del apogeo soviético.

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