www.cubaencuentro.com Miércoles, 23 de julio de 2003

 
  Parte 2/2
 
Payá y el Premio Nobel de la Paz
Cuando La Habana se empeña en tensar la cuerda con la Unión Europea, es ocasión para medir si el líder opositor es autorizado a exponer sus puntos de vista fuera de la Isla.
por MIGUEL RIVERO, Lisboa
 

La resolución que fue aprobada con 39 votos a favor y 35 en contra, tuvo el apoyo de los diputados del gobernante Partido Colorado, el Partido Nacional y el Partido Independiente.

Estas noticias no son nada halagadoras para la diplomacia cubana, que debe ver con malos ojos que el respaldo a Oswaldo Payá se propague por los países de América Latina.

Hablar de que Payá se ha convertido en el líder de la oposición cubana es algo prematuro. Pero lo que resulta indudable es que, en estos momentos, es la figura más visible del creciente movimiento pacífico contra el régimen, a pesar del incremento de la represión.

Si le otorgan el Premio Nobel de la Paz este año, es un asunto que sólo el tiempo dirá, pero el simple hecho de que los apoyos ya no sean sólo de escritores o de políticos y lleguen de parlamentos latinoamericanos es síntoma inequívoco de que crecen las atenciones hacia el movimiento opositor cubano.

En 1996, apenas era conocida la lucha del pueblo de Timor Oriental para obtener la independencia de Indonesia, país que invadió en 1975 esa antigua colonia de Portugal.

Ese año, el obispo católico Carlos Ximenes Belo, junto a José Ramos Horta, líder de la resistencia en el exterior, obtuvieron el Premio Nobel de la Paz.

El gobierno portugués representaba una de las pocas voces que se levantaba en el mundo para clamar por la independencia. La Academia Sueca, que es la que otorga estos premios, se encargó de colocar en la agenda política internacional la lucha de los timorenses.

Fueron tantas las presiones internacionales, que tres años después Indonesia tuvo que organizar un referendo y el pueblo optó por la independencia.

Entonces, los militares indonesios desencadenaron una ola de masacres e incremento de la represión, lo que provocó la intervención de las Naciones Unidas.

Por cierto, que en este caso de Timor Oriental, el gobierno cubano siempre estuvo al lado de la dictadura de Indonesia en el seno del Movimiento de los Países No Alineados, para suavizar los párrafos de condena al régimen de Jakarta.

Lo que resultó todavía peor fue que después de las masacres, cuando se discutía en las Naciones Unidas el envío de "cascos azules" a Timor Oriental para proteger a la población y respetar el veredicto de las urnas, el embajador cubano ante la ONU, Bruno Rodríguez, levantó su voz... pero para rechazar "la injerencia" en el territorio que Indonesia había proclamado como su provincia.

Necesariamente, la historia no tiene que repetirse de la misma forma, o cumpliendo ciclos similares.

Pero que no quepan dudas de que si Payá es distinguido con el Premio Nobel de la Paz éste sería un duro golpe para Fidel Castro, en esta etapa de agonía de un régimen condenado por la historia.

1. Inicio
2. La resolución que...
   
 
EnviarImprimir
 
 
En Esta Sección
Todo cambió de repente
ALCIBíADES HIDALGO, Washington
Resumen ecológico: Abril-Mayo-Junio 2003
EUDEL CEPERO, Miami
La gran hipoteca
MICHEL SUáREZ, Valencia
Editoriales
Sociedad
Represión en Cuba
Cultura
Internacional
Deporte
Opinión
Desde
Entrevista
Buscador
Cartas
Convocatorias
Humor
Enlaces
Prensa
Documentos De Consulta
Ediciones
 
Nosotros Contacto Derechos Subir