Por su parte, los economistas que participaron en el Congreso se movieron entre el optimismo y la alarma ante la "devastación" económica que encontrarán quienes tengan que dirigir el país tras el fin del actual régimen.
Entre las tareas que tendrá que afrontar un gobierno de transición, se refirieron a la necesidad de volver a crear el sector privado que desmanteló la revolución, y de convertir la Isla en un sitio apetecible para una inversión extranjera provechosa.
Entre las primeras medidas del postcastrismo mencionaron la eliminación de la libreta de racionamiento, junto a reformas para aumentar rápidamente la producción de alimentos y fomentar el resurgimiento de la pequeña y mediana empresa.
Los especialistas consideran que el gobierno de Fidel Castro ya ha hecho un reparto de bienes y empresas claves entre sus miembros más fieles y los militares. Manuel García Díaz, profesor de la Universidad de Granada, cree que uno de los principales retos que podría tener que afrontar un gobierno de transición es la necesidad de crear una legislación rígida, transparente y retroactiva sobre la propiedad, que corrija ese reparto.
García Díaz se refirió además al posible aumento del número de desempleados ante la desaparición del aparato represivo, el Partido Comunista de Cuba (PCC), las llamadas organizaciones de masas y las empresas que actualmente se sostienen con subsidios estatales. Estas últimas no serían capaces de soportar la competencia en una economía de mercado. Algo similar ocurriría con el sector agrícola, que con una muy baja productividad actualmente no superaría una liberalización de aranceles.
El empresario Jorge Sanguinetti calificó de "irresponsables" a los políticos que se preparan para la transición con un "exceso de optimismo" en una recuperación económica inmediata y creen que pueden "dejar la economía a los economistas".
"Los economistas no harán milagros", enfatizó Sanguinetti y explicó que el desafío para la Isla será crear en poco tiempo una economía y un sistema institucional para el mercado, que debieron haberse formado "durante siglos".
Sanguinetti alertó de que, ante la situación en que el gobierno de Castro dejará la Isla, todas las medidas que se tomen "tendrán precio", y la transición será un fracaso si no se ofrece a la población información y explicaciones claras de lo que está sucediendo.
Otra de las cuestiones que deberá encarar un futuro gobierno democrático es la inclusión de aquellos sectores hoy marginados, o cuyos intereses están silenciados por un discurso oficial de equidad.
A última hora, y a propuesta de un grupo de participantes, los organizadores del Congreso decidieron incluir una mesa de trabajo sobre racismo y sexismo. Los panelistas alertaron sobre la inconveniencia de que se creen proyectos políticos que ignoren los problemas de esos sectores, y coincidieron en la pertinencia de promulgar leyes que permitan a los afectados exigir sus derechos.
La escritora Ileana Fuentes advirtió sobre el peligro de que la visión femenina quede excluida de la transición en un país donde la propaganda gubernamental de los últimos 45 años ha hablado de igualdad, y la mujer ha alcanzado ciertos logros por sí misma, pero se han mantenido prácticas fuertemente discriminatorias a nivel público y privado. |