www.cubaencuentro.com Jueves, 28 de abril de 2005

 
  Parte 3/3
 
Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos: El bosque eterno
por RAFAEL E. SAUMELL, Texas
 

- 15 de abril: "Vuelve la comisión con sal, alpargatas, un cucurucho de dulce, tres botellas de licor, chocolate, ron y… José viene con puercos. La comida —puerco guisado con plátanos y malangas—. De mañana… frangollo, el dulce de plátano y queso, y agua de canela y anís, caliente…".

- 16 de abril: "Cada cual con su ofrenda-buniato, salchichón, licor de rosa, caldo y de plátano…".

- 17 de abril: "Domitila… con su pañuelo egipcio, salta al monte, trae un acopio de tomates, culantro y orégano. Uno me da un chopo de malanga. Otro, en taza caliente, guarapos y hojas. —Muelen un mazo de cañas… "Libertad en lo azul" [escribe luego de contemplar el cielo]. Prepara el General dulce de raspa de coco con miel".

- 18 de abril: "Por altas lomas pasamos seis veces el río Jojó. Subimos la recia loma de Pavano, con el Panalito en lo alto y en la cumbre la vista de naranja de china. Por la cresta subimos… y otro flotaba el aire leve, veteado… A lo alto de mata a mata colgaba, como cortinaje, tupido, una enredadera fina; de hoja menuda y lanceolada. Por las lomas, el café cimarrón. La pomarrosa bosque. En torno, la hoya, y más allá los montes azulados, y el penacho de nubes… La noche bella no deja dormir. Silba el grillo; el lagartijo quiquiquea, y su coro le responde; aun se ve, entre la sombra, que el monte es de cupey y de paguá, la palma corta y espinada; vuelan despacio en torno las animitas; entre los nidos estridentes, oigo la música de la selva, compuesta y suave, como de finísimos violines; la música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima —en la miríada del son fluido: ¿qué alas rozan las hojas? ¿qué violín diminuto, y oleadas de violines, sacan son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de alma de hojas?".

- 20 de abril: "…En un grupo hablan de los remedios de la nube en los ojos: agua de sal —leche del ítamo, "que le volvió la vista a un gallo"— la hoja espinuda de la romerilla bien majada —"una gota de sangre del primero que vio la nube". Luego hablan de los remedios para las úlceras: la piedra amarilla del río Jojó, molida en polvo fino, el excremento blanco y pelado del perro, la miel del limón; el excremento cernido, y malva. Dormimos por el monte en yaguas—. Jaraguá, palo fuerte".

- 21 de abril: "Vi hoy la yaguama, la hoja fénica que estanca la sangre, y con su mera sombra beneficia al herido: "machuque bien las hojas y métalas en la herida; que la sangre se seca".

- 22 de abril: "Que la sabina, olorosa como el cedro, da sabor y eficacia medicinal, al aguardiente. —Que el té de yagruma, —de las hojas grandes de la yagruma—, es bueno para el asma".

- 23 de abril: "Del café hablamos, y de los granos que lo sustituyen: el platanillo y la boruca… De pronto bajamos a un bosque alto y alegre, los árboles caídos sirven de puente a la primer poza, por sobre hojas mullidas y frescas pedreras, vamos, a grata sombra, al lugar de descanso".

9 de mayo: "¡Ah, Cauto —dice [Máximo] Gómez—, cuánto tiempo hacía que no te veía!". Las barrancas feraces, desgarradas a trechos, hacia el cauce, estrecho aún, por donde corren, turbias y revueltas las primeras lluvias. De suave reverencia se hincha el pecho y cariño poderoso, ante el vasto paisaje del río amado. Lo cruzamos, por cerca de una Ceiba, y, luego del saludo a una familia mambí… entramos al bosque claro, de sol dulce, de arbolado ligero, de hoja acuosa. Como por sobre alfombra van los caballos, de lo mucho del césped. Arriba el curujeyal da al cielo azul, o la palma nueva, o el dagame que da la flor más fina, amada de la abeja, o la guásima, o la jatía. Todo es festón y hojeo, y por entre los claros, a la derecha, se ve el verde del limpio…Veo el ateje, de copa alta y menuda, de parásitas y curujeyes; el cagüairán, "el palo más fuerte de Cuba", el grueso júcaro, el almácigo, de piel de seda, la jagua, de hoja ancha, la preñada güira, el jigüe duro, de negro corazón para bastones, y cáscara de curtir, el jubabán, de fronda leve, cuyas hojas, capa a capa, "vuelven raso el tabaco", la caoba, de corteza brusca, la quiebrahacha, de tronco estriado y abierto en ramos recios, cerca de raíces, (el caimitillo y el cupey y la pica-pica) y la yamagua que estanca la sangre.

- 17 de mayo: "…Otro hijo hay aquí, Ezequiel Morales, con 18 años, de padre muerto en las guerras. Y estos que vienen, me cuentan de Rosa Moreno, la campesina viuda que le mandó a Rabí su único hijo Melesio, de 16 años: "allá murió tu padre: ya yo no puedo ir: tú ve". Asan plátanos y majan tasajo de vaca, con una piedra en el pilón, para los recienvenidos. Está muy turbia el agua crecida del Contramaestre, —y me trae Valentín un jarro hervido en dulce, con hojas de higo".

Esa fue la anotación final. Hay dichas y dolores grandes en el relato. Apenas dos días después Martí muere. En el poema Antes de trabajar (Flores del destierro) había expresado que él, su poesía y la causa que defendía perdurarían: "Mi verso crecerá: bajo la yerba/ Yo también creceré: ¡Cobarde y ciego/Quien del mundo magnífico murmura!".

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