Posteriormente al ataque a Palacio se comenzó a hablar muy elogiosamente de Batista. El ataque le dio un segundo aire como "General ofendido" y, por demás, imbatible. Una mentalidad paranoica ha dicho que, por esa ganancia política, ha llegado a pensarse que Batista se preparó el ataque él mismo. Pero ya esto forma parte de una psiquiatría de la historia (¡cuidado con creer que es una broma! Alguien dijo, emulando lo anterior, que la caída de Castro en Santa Clara fue una treta del propio Comandante para reaparecer resurrecto).
Ante Batista, se habló del 13 de marzo como una muestra más de "…los sinsabores e incomprensiones de que parece que, fatalmente, han de ser objeto los redentores de pueblos". Ahora mismo observo a ese héroe incomprendido ante los micrófonos de la COR, respondiendo a la aclamación de la masa. A su lado Martha del Pueblo, esposa del General, tratada por la prensa en términos de "Madre de todos los niños desdichados".
Si de verdad la gente le tenía mala fe a Batista, y vio con simpatía la acción estudiantil, estamos en presencia de un espectacular proceso de conversión moral que, por si fuera poco, daría otra voltereta en unos meses a favor de Fidel Castro. Más que un accidente, la conversión es una institución moral de la cultura y la historia cubanas.
Durante los días restantes de marzo de 1957, y una buena parte de abril, la sociedad habanera desfiló por Palacio, y el pueblo le dispensó un desagravio en la terraza del edificio, en un número que ascendía a los varios cientos de miles de asistentes.
El 27 de marzo, el Sr. Francisco de Pando, presidente de la Asociación Nacional de Hacendados, le ofrecía una disculpa social a Batista donde afirmaba que la acción estudiantil desdice "…del carácter fraternal y bondadoso de nuestro pueblo". Al que responde Batista asegurando que su voz "no puede traslucir amarguras". Y concluye ante los colonos: "Puedo concebir que se atente contra mi vida, lo que no puedo concebir es que se atente contra la vida de la nación". Ese día, el Dr. Calcines llamaba a que la prensa se hiciera eco de los desagravios, multiplicando algunas voces que se habían apresurado a admitir: "En muchos hogares se lloró, y muchos rostros de hombres luchadores se bañaron en lágrimas…".
Todos con Batista
El 29 de marzo, el Dr. Daniel Gispert, presidente del Consejo de Veteranos, reverdecía el manido recurso de parcializar la responsabilidad, enfocando el atentado a Batista como una obra de "algunos malos cubanos". Por su parte, el Sr. Luis Varona apoyó el discurso del General Gispert, en nombre de los parientes y descendientes de los Veteranos de la Independencia.
También habló ese día el Sr. Eusebio Mujal Barniol, secretario general de la Confederación de Trabajadores de Cuba, quien dijo que "…los acuerdos (que) emanados de sus Congresos Nacionales, nos plantean de modo concreto y permanente, un alejamiento total de toda violencia e insurrección e ir siempre, a una lucha cívica y democrática, llena de responsabilidades". |