El propio Payá ofreció una conferencia de prensa para calificar la reunión como "una iniciativa más de una parte de la oposición" y en un comentario que dejó al descubierto abismos, indicó que "las personas que dirigirán (…) ese evento, durante años se han dedicado a la difamación de líderes verdaderos de la oposición".
Eloy Gutiérrez Menoyo, dirigente del grupo Cambio Cubano que regresó a la Isla hace más de un año, también dio su dictamen. "He aquí el nudo gordiano de la oposición cubana, dividida hoy por una enfermedad infecciosa de protagonismo, ambición de poder, penetración de los aparatos de seguridad y sujeción, directa o indirecta, a la maquinaria anticubana de la vía de confrontación, ya venga de Washington o de Praga". Menoyo no fue invitado a la reunión general de la APSC.
Peligro en La Habana
Irónicamente, en sus últimas declaraciones en el extranjero, el canciller cubano Felipe Pérez Roque, en plena faena propagandística, insistió en presentar a la dividida disidencia interna como un grupo monolítico de agentes de Estados Unidos.
Desde Washington, Frank Calzón, director del Centro por una Cuba Libre, restó importancia a las rencillas entre los disidentes. "Los cubanos tenemos una obsesión con la unidad. No hay más divisiones dentro de la disidencia interna que las que hay en otro país", comentó a Encuentro en la Red. "Lo que pasa es que en Cuba existe el peligro de que la Seguridad del Estado intente manipular la oposición de adentro y de afuera, pues a eso se dedican, pero no afectan la gestión de la disidencia más de lo que afectó a Havel y a Lech Walesa".
"No creo que todos los disidentes tengan que estar en todas las reuniones", agregó el activista.
A pesar del amplio respaldo internacional, persiste el escepticismo sobre la posibilidad de que la cumbre opositora se lleve a cabo. El propio Fidel Castro lanzó recientemente una advertencia a los disidentes: "Que se preparen". Su escudero, Pérez Roque, calificó la reunión de "provocación" y dijo que el gobierno "dará una respuesta adecuada".
Suchliki perfiló tres posibles escenarios: "Uno, que el gobierno cubano cree un incidente y no permita la reunión, como ocurrió con el Concilio Cubano, en 1996. [Ese intento previo de realizar una cumbre opositora quedó abortado por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, el 24 de febrero. La reunión estaba prevista del 24 al 28 de ese mes]. Otra, dejar que ocurra y controlarla, de manera que no puedan asistir ni Havel ni Gorbachov ni la prensa extranjera. Y la tercera, destapar agentes de la Seguridad entre los disidentes para reforzar su propaganda antiamericana".
En cualquier caso, los exiliados estarán más atentos que nunca por estos días a lo que suceda en la Isla. "Celebro cada oportunidad que tengan los cubanos para reunirse, examinar la realidad e intercambiar opiniones", dijo Calzón, y la mayoría de los exiliados parece hacerse eco de sus palabras. |