El piloto del avión DC-3 cubano desviado en marzo pasado a Cayo Hueso negó el martes haber ayudado a elaborar un plan para que el hecho pareciera un secuestro, informó AP.
"Yo no quería que me secuestraran", dijo el piloto Daniel Blas Corria Sánchez, quien testifica en el juicio contra seis cubanos acusados del presunto secuestro.
Los abogados defensores de los seis acusados trataban de demostrar que el incidente fue en realidad un "vuelo hacia la libertad", orquestado con ayuda de la tripulación.
El DC-3 fue desviado a Estados Unidos el 19 de marzo, cuando realizaba un vuelo interno entre Isla de Pinos y La Habana con 31 pasajeros, incluyendo a los acusados, y seis tripulantes.
"Estamos seguros de que este suceso fue orquestado", dijo la defensora Ana Jhones en una audiencia matutina con el juez James Lawrence King. El jurado no asistió a esa parte del juicio.
El defensor Stewart Abrams preguntó a Corria Sánchez por qué Alexis Norniella Morales —la persona a la que el piloto identificó el lunes como cabecilla de los secuestradores— le permitió sintonizar el radiofaro del avión con la señal internacionalmente reconocida como de secuestro.
Abrams insinuó que Corria Sánchez cambió la sintonía del radiofaro para que las autoridades cubanas no mandaran a derribar el avión.
"Le preocupaba más la posibilidad de que lo derribaran que Alexis Morales, ¿no es cierto?", preguntó Abrams.
"Claro que tenía miedo, porque (Morales) me puso un cuchillo en la garganta", respondió Corria Sánchez.
Según EFE, el abogado preguntó también cómo pudo Morales abalanzarse sobre el piloto cuando otros miembros de la tripulación estaban en el área, y por qué en el avión había 70 galones de gasolina extra, la cantidad necesaria para que una aeronave llegue a Cayo Hueso.
Si son encontrados culpables, los seis acusados enfrentarán condenas de entre 20 años y cadena perpetua. |