AFP/ Miami. El grupo de cubanos que la semana pasada intentó llegar por mar a las costas de Estados Unidos en un Buick convertido en embarcación, antes de ser interceptados y retenidos por la Guardia Costera estadounidense, recurrieron el viernes a un juez federal para evitar su repatriación, indicaron fuentes del exilio.
El juez Federico Moreno ordenó la suspensión, al menos hasta el lunes por la tarde, de la repatriación de tres de los cubanos, que ya habían iniciado anteriormente gestiones como posibles refugiados políticos ante la Sección de Intereses de Washington en La Habana.
Según Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, una organización de exilados que interpuso la acción judicial, los demás balseros "podrían ser repatriados".
Este lunes los abogados de esos tres cubanos alegarán en otra audiencia judicial su derecho a recibir refugio político en Estados Unidos, explicó Sánchez a la AFP.
Congresistas cubanoamericanos y representantes del exilio en Miami se movilizaron masivamente ante el gobierno de George W. Bush para evitar que los balseros fueran repatriados.
Los once cubanos —entre ellos cinco niños— salieron de Cuba el 2 de febrero pasado a bordo de un automóvil Buick de 1959, adaptado para la navegación. El miércoles fueron interceptados en el mar por la Guardia Costera estadounidense, en uno de cuyos barcos permanecen retenidos, según fuentes del exilio.
La Guardia Costera se abstuvo de comentar el caso, alegando que se trata de una investigación "en curso".
Dos de los ocupantes del Buick-balsa, Marcial Basanta López y Luis Grass Rodríguez, se hicieron mundialmente famosos en julio pasado cuando adecuaron para la navegación un camión Chevrolet de 1951, con el que intentaron, junto a otros balseros, cruzar el Estrecho de la Florida.
Los "camionautas", como les bautizó la prensa internacional, fueron interceptados en el mar y repatriados a Cuba. El Chevrolet fue hundido.
Según las normas migratorias de Estados Unidos, los cubanos que llegan a tierra firme estadounidense consiguen generalmente residir en el país. En cambio, son casi siempre repatriados los interceptados en el mar.
Esta política migratoria, que mantiene la administración republicana de Bush, ha sido duramente criticada por el exilio, que la califica de "inhumana". |