Washington acusó a La Habana de hacer "distorsiones descaradas" al sostener que el gobierno estadounidense busca un pretexto para lanzar una invasión a la Isla, informó la AP.
En respuesta a un comunicado oficial de las autoridades cubanas, el Departamento de Estado dejó plasmada su indignación en un documento de cuatro páginas que envió a la Oficina de Intereses cubana en Washington.
La declaración del gobierno cubano tuvo lugar un día después de que entraran en vigor, el 30 de junio, las medidas que endurecen el embargo de Estados Unidos a la Isla. El 1 de julio, el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, dijo que "el imperio (Estados Unidos) planeaba aplastar a la nación cubana y proclamaba su intención con una arrogancia insultante".
En el documento del Departamento de Estado, el secretario de Estado, Colin Powell, y el secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, afirman repetidamente que Washington no tiene la intención de invadir Cuba.
Agregan que las autoridades cubanas se han negado a informar directamente de la política estadounidense, incluyendo el objetivo de promover una transición pacífica en la Isla.
"La mendaz amenaza de acción militar no engaña al pueblo cubano y no puede esconder los fracasos económicos y represión política del medio siglo del régimen", dice la nota.
El presidente George W. Bush aprobó en mayo la limitación —a uno cada tres años y por 15 días— de los viajes que los cubanos residentes en Estados Unidos pueden realizar a la Isla.
Además, limitó el envió de remesas a familiares directos, redujo a 50 dólares la cantidad de dinero que los cubanoamericanos pueden gastar al día durante su estancia en Cuba, y restringió la lista de productos humanitarios que se pueden enviar a la Isla.
Los cambios en la política de Bush fueron recomendados por una comisión gubernamental encabezada por Powell. |