El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió este viernes el giro que ha dado su gobierno a la política española hacia Cuba, y calificó de "discrepancia momentánea" el que algunos disidentes cubanos abandonaran la recepción del Día de la Hispanidad en La Habana, en protesta por el discurso del embajador, Carlos Alonso Zaldívar, informó Europa Press.
Zapatero dijo que la política de su gobierno hacia la Isla es de "exigencia firme y fuerte" de cambios al régimen. Pero, al mismo tiempo, Madrid buscará que la Unión Europea (UE) relaje sus sanciones contra el gobierno de Fidel Castro.
"Esa línea está por encima de lo que puede ser una discrepancia momentánea de algunas personas de la disidencia, a las que respeto, obviamente", dijo Zapatero en rueda de prensa, en el marco de la Cumbre de Líderes Progresistas que se celebra junto al Lago Balatón, en Hungría.
La posición española respecto a Cuba es de "discrepancia abierta con la política que en materia de derechos humanos y de libertades practica el régimen de Fidel Castro" y "así lo expresó el embajador de España", aclaró el presidente del gobierno español en defensa de su diplomático en La Habana.
Según Zapatero, el objetivo de su gobierno es trabajar en la UE y con toda su "fuerza política" en una "doble dirección, que es exigir cambios profundos al régimen de Fidel Castro y también pensar en el futuro".
Madrid promueve en la UE un cambio en la Posición Común hacia Cuba y la suavización de las sanciones diplomáticas adoptadas en junio de 2003, en protesta por el encarcelamiento de 75 disidentes. El gobierno de Zapatero cree que esta política no ha dado resultados.
"El gobierno de España considera que el pueblo de Cuba, y sobre todo el futuro de la situación política, no le es ajeno a España ni a la UE y, por lo tanto, tenemos que trabajar en el seno de la UE", argumentó.
Zapatero precisó que la UE debería abrir "una reflexión sobre nuevas iniciativas ante el futuro de Cuba" y que esta reflexión "ha de tener el máximo apoyo" entre los Veinticinco.
El pasado día 12, los disidentes Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano Liberación, y Martha Beatriz Roque, dirigente de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, decidieron abandonar la recepción por el Día de la Hispanidad tras escuchar el discurso del embajador Zaldívar.
El diplomático dijo que "lamentablemente" las relaciones entre Cuba y la UE son "profundamente insatisfactorias", motivo por el que se ha iniciado una "reflexión" en Bruselas para "superar" esta situación.
"La reflexión dista todavía de haber concluido, pero de momento hemos llegado a un consenso sobre la dudosa utilidad práctica de las medidas de junio de 2003, y sobre la necesidad de sustituirlas por un instrumento más eficaz", afirmó.
"No hay acuerdo todavía sobre cuál será ese instrumento, pero también en esto se ha avanzado y creo que ese acuerdo es sólo cuestión de tiempo y no mucho tiempo", dijo.
Entre las medidas adoptadas por la UE el año pasado está la de invitar a disidentes a las celebraciones de fiestas nacionales en las embajadas europeas en la Isla.
En respuesta a esta decisión, el régimen de Castro ha obstaculizado las gestiones de los diplomáticos europeos y ha limitado los contactos con funcionarios cubanos. De hecho, ningún representante del gobierno asistió a la recepción por el Día de la Hispanidad.
Buena parte de los opositores cubanos ve con temor que la UE elimine estas invitaciones, pues las considera un acto de respaldo y "solidaridad" a un sector de la sociedad que el gobierno cubano no reconoce.
Zaldívar dijo que Madrid aspira a trabajar "con el gobierno de Cuba, con quienes disienten de su política, y con todo el pueblo cubano. Con todos, sin excepciones, y siempre en beneficio de Cuba y del pueblo cubano".
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