Boucher dijo no haber visto el anunció en Bruselas, pero insistió en que "la continua represión de cualquiera que trata de disentir en Cuba, es un fuerte argumento para no hacer cambios" en la manera de tratar con los funcionarios cubanos.
La líder de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, Martha Beatriz Roque, quien fue condenada a 20 años de cárcel en abril de 2003 y en 2004 recibió una licencia extrapenal por razones de salud, consideró que la suspensión temporal de las sanciones es "un espaldarazo al gobierno cubano".
A su juicio, su excarcelación y la de otros 13 disidentes de los 75 condenados en 2003 ni siquiera fue un verdadero "gesto" a los pedidos de la UE, sino una maniobra del gobierno cubano para ahorrase un costo político, ya que se trató de enfermos que podían morir en prisión.
Roque calificó de "tremendo error político" la decisión de los Veinticinco y dijo que "va en contra de los principios de democratización, libertad y respeto a los derechos humanos que proclama la Unión Europea".
Del lado contrario, Eloy Gutiérrez Menoyo, líder de la organización con sede en Miami Cambio Cubano, interpretó el giro en la política europea hacia Cuba como un hecho "formidable" que puede propiciar un "diálogo constructivo" que permita avanzar en el reconocimiento de una oposición independiente en Cuba.
También la disidente Gisela Delgado, esposa de Héctor Palacios, condenado a 25 años en los juicios sumarios de abril de 2003, dijo esperar que la nueva estrategia concluya con la liberación de los presos.
Diplomáticos europeos acreditados en La Habana y citados por EFE sostienen que Bruselas no ha abandonado a la oposición cubana y confían en que sus gestiones para la excarcelación de disidentes darán fruto, porque el diálogo sobre derechos humanos con el gobierno de Castro continuará.
Para algunas embajadas comunitarias, la decisión de invitar a los disidentes en el 2003 fue "acertada y útil" en su momento, pero ahora es necesario buscar "otros mecanismos" para favorecer la defensa de los derechos humanos en la Isla.
"No vamos a abandonar a los disidentes", dijo un diplomático europeo. |