Sectores del exilio cubano criticaron este jueves un proyecto de ley para aumentar la venta de productos agrícolas estadounidenses a Cuba, y dijeron confiar en que el presidente George W. Bush vete la iniciativa si es aprobada por el Congreso, informó EFE.
"La batalla será importante pero no fácil para quienes no entienden que el comercio con Cuba sólo ayuda al tirano (Fidel Castro) y que los cubanos contamos con el presidente Bush, nuestro mejor aliado", dijo Ninoska Pérez Castellón, directora del Consejo por la Libertad de Cuba.
Pérez se refirió a la postura de los legisladores de origen cubano: el senador republicano Mel Martínez, el representante demócrata Bob Menéndez y sus colegas republicanos Ileana Ross-Lethinen, Lincoln Díaz-Balart y Mario Díaz-Balart, que se han mostrado en contra del proyecto.
Por su parte, Camila Ruiz, directora de relaciones gubernamentales de la Fundación Nacional Cubano-Americana, dijo que los detractores de la flexibilización del embargo cuentan también con numerosos amigos de ambos partidos en el Congreso de Estados Unidos.
"Será una batalla larga en la que pueden pasar muchas cosas, pero además tenemos al presidente Bush, quien ha dicho reiteradamente que vetará cualquier intento de debilitar el embargo contra Cuba", afirmó.
Según varios grupos del exilio, es necesaria una posición moral frente a iniciativas que, en su opinión, no son políticas sino que responden a intereses económicos.
"Lo que además no entienden los legisladores que han presentado esta ley es que estas ventas sólo favorecen al gobierno dictatorial de Fidel Castro y que los alimentos que venden jamás llegan a los hambrientos cubanos", afirmó la congresista Ros-Lethinen.
La iniciativa para ampliar la venta de alimentos a Cuba fue presentada este miércoles, por legisladores republicanos y demócratas.
Los promotores de la propuesta, algunos de ellos representantes de estados agrícolas, han dicho que el comercio es "la única vía para promover una reforma" en Cuba, y que en la Isla los cubanos pasan hambre.
La iniciativa pretende "aclarar" los objetivos establecidos en una normativa de 2000, que autorizó la venta de medicamentos y productos agrícolas a la isla, siempre que La Habana pague al contado y las transacciones cuenten con el visto bueno del gobierno estadounidense.
Frente a este proyecto, Ros-Lehtinen informó de que la próxima semana reavivará otro que prohíbe que miembros del Congreso entablen gestiones a favor del régimen cubano y de otros países calificados de terroristas por el gobierno de Washington.
Menéndez anunció que presentará un proyecto para aplicar impuestos de 100 por ciento a las ventas que "apuntan a levantar inescrupulosamente el embargo" y que son contrarias "a los intereses de esta nación".
|